(SALTA).- El Mundialito América 2026, previsto para realizarse en Salta del 4 al 8 de diciembre, promete movilizar a miles de jugadores, familiares y turistas. Sin embargo, cuando falta poco más de un mes para su realización, todavía no se conoce públicamente cuánto costará organizarlo, qué recursos aportará el Estado y quién administrará los ingresos de una competencia de semejante magnitud.
Sergio Chibán, presidente de la Liga Salteña de Fútbol y uno de los principales impulsores del acontecimiento, aseguró durante su presentación que la inversión necesaria sería inferior al 20% del retorno económico esperado. La declaración resulta atractiva desde el punto de vista turístico, pero carece de una cifra concreta que permita comprobarla. ¿Cuánto dinero se invertirá y sobre qué estudios se calculó ese beneficio?
Existe, además, un antecedente que merece ser recordado. En abril de 2026, Chibán estimó en $130 millones el costo del viaje de una delegación vinculada a la Liga Salteña para participar del Mundialito de España. Según sus propias explicaciones, $110 millones provenían de un aporte atribuido a la AFA, $8 millones correspondían a fondos propios y también mencionó una contribución provincial cercana al 8% del total.
Aquella financiación generó cuestionamientos cuando dirigentes vinculados a la AFA manifestaron desconocer la transferencia mencionada y desde la Secretaría de Deportes provincial negaron haber otorgado un subsidio específico. Las diferencias entre las explicaciones públicas dejaron interrogantes sobre el origen de los recursos. El antecedente cobra relevancia ahora que Salta se prepara para recibir un certamen considerablemente más grande.
Seis preguntas sobre el dinero que todavía no tienen respuesta
La primera pregunta es cuánto cuesta realmente organizar el Mundialito. La segunda, cuánto aportará el Gobierno de Gustavo Sáenz y mediante qué instrumentos presupuestarios. La tercera, qué recursos comprometerá la Municipalidad de Emiliano Durand. Hasta ahora, no se difundió un presupuesto consolidado que permita identificar las obligaciones económicas de cada organismo involucrado.
La cuarta cuestión apunta a quién financiará la seguridad, los servicios sanitarios, el transporte, los estadios y la logística. La quinta, quién administrará los ingresos provenientes de inscripciones, alojamientos y patrocinadores. Finalmente, corresponde conocer si existe un contrato con Ricardo Godoy o con la organización del certamen, qué obligaciones establece y si contempla transferencias de recursos públicos.
La dimensión comercial tampoco es menor. La plataforma de inscripción del torneo publicó una tarifa de $65.000 por jugador, además de paquetes obligatorios de alojamiento y transporte para determinados participantes. Con una convocatoria proyectada de miles de futbolistas, corresponde explicar qué ingresos se esperan, quiénes serán sus destinatarios y qué gastos estarán cubiertos por esos pagos.
La falta de información adquiere otra dimensión frente a las recientes declaraciones del propio Chibán sobre las dificultades económicas de la Liga Salteña. El dirigente advirtió que los clubes atraviesan problemas para afrontar gastos básicos y que incluso peligra la continuidad de algunas jornadas deportivas. Ese escenario no invalida la organización del Mundialito, pero vuelve especialmente necesario explicar cómo se financiará sin comprometer otras actividades.
Nadie desconoce que un acontecimiento deportivo internacional puede representar una oportunidad para Salta y su actividad turística. Pero cuando existen organismos públicos involucrados, informar el presupuesto debería ser una de las primeras obligaciones de sus responsables. Sergio Chibán, el Gobierno provincial y la Municipalidad tienen la oportunidad de aclararlo antes del inicio. La pregunta sigue siendo sencilla: si se conocen los beneficios económicos que promete el Mundialito, ¿por qué todavía no se conoce cuánto costará?






