(SALTA).- (Por Diego Nofal).- El Gobierno nacional ignoró el reclamo de Salta y dejó afuera a los ramales C14 y C15 de las obras obligatorias en la licitación del Belgrano Cargas, lo que generó un profundo malestar en la provincia. La administración central oficializó una prórroga hasta diciembre de 2026 sin incorporar las exigencias salteñas de financiamiento internacional y obligatoriedad de las inversiones.
El gobernador Gustavo Sáenz había gestionado junto a referentes industriales la urgencia de asegurar las obras para ambos corredores y había logrado compromisos que luego fueron desconocidos por una resolución ministerial. La Unión Industrial de Salta advirtió que la omisión representa una pérdida de oportunidad histórica para el perfil exportador del norte argentino.
La crítica serena apunta a la falta de peso político de la provincia para torcer una decisión nacional que perjudica directamente a su economía. Salta reclama federalismo pero la Nación responde con centralismo y postergación.
El gobierno provincial no ha logrado articular una respuesta contundente ni ha planteado medidas de fuerza o acciones judiciales concretas. La sociedad salteña observa cómo se pierden obras estratégicas mientras las autoridades repiten discursos sobre la importancia del norte.
La provincia necesita una estrategia de negociación más firme y no solo declaraciones públicas. Los ramales C14 y C15 son vitales para la competitividad de la minería y el agro salteños.
La crítica no es a la intención de reclamar sino a la falta de resultados y a la ausencia de un plan alternativo. Salta merece una conducción que transforme el enojo en gestión y las promesas en obras.









