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Policiales

La Caldera: ya hay un imputado y no descartan otras connotaciones como móvil del crimen

Anoche, la policía logró la detención de un joven de 27 años, quien en el curso de esta mañana será imputado por el brutal homicidio de Beatriz González, la mujer hallada muerta a pocos metros del acceso al dique Campo Alegre.

Femicidio

Tras varias horas de pesquisas, en las cuales el análisis de las cámaras de video y la explotación de redes sociales y comunicaciones telefónicas fueron claves, esta madrugada la policía logró dar con quien es ahora el principal sospechoso del asesinato de Beatriz Inés González, de 40 años.

Por estas horas, la fiscal de la Unidad de Femicidios (UFEM) Mónica Poma tiene previsto estar sentada frente al autor del atroz crimen descubierto el miércoles a la mañana en el kilómetro 1.630 de la ruta 9, en la localidad de La Caldera, a pocos metros de la entrada al dique.

El acusado detenido se trata de un joven de 27 años, mucho menor que la víctima, con quien Beatriz González habría pactado y mantenido un encuentro, entre la tarde o noche del martes pasado, horario que sus familiares dejaron de verla.

Como se sabe, el miércoles a las 8.10, un vecino de la urbanización Valle Alegre salió a caminar y se dio con el cuerpo masacrado de Beatriz González, a pocos metros de la ruta, en medio del pasto, sin que haya señas si quiera de haberlo querido ocultar.

La novedad corrió de inmediato entre los vecinos y la policía, lo que generó que la zona se llenara de patrulleros y móviles de distintos medios, pues el caso no era menor, pues se trata de un crimen cometido con una modalidad bastante inusual en Salta.

Sucede que la víctima presentaba graves heridas lacerantes en la cara, el dedo pulgar de la mano derecha amputado, golpes en las piernas y otras partes del cuerpo, lo que dejó en evidencia una saña abrumadora por parte del asesino.

Esto, incluso, hizo dudar a la policía respecto a si el crimen fue obra de una sola persona, como así también se habló de que el caso se trate de un ajuste de cuentas, sin embargo, con el correr de las horas, el móvil del crimen parece vinculado a un drama pasional, o bien, un encuentro casual con connotaciones sexuales.

Para llegar a lo que parece ser el esclarecimiento del caso, la policía apostó a varios flancos, aunque los que dieron frutos fueron las cámaras de video que monitorea el Centro de Video Vigilancia de la Policía, como así también la tarea de peritos centrada en la explotación de información en redes sociales.

Las pistas

Asimismo, surgieron pistas de la información aportada por familiares y amigos, al igual que de las comunicaciones telefónicas y la interacción de la víctima a través de WhatsApp, desde donde se obtuvo una pista clave. Se trata de una imagen en la que Beatriz González dio a conocer que estaba en La Caldera, la cual subió a la red horas antes de ser hallada muerta.

A esta pista siguieron otras, las que condujeron a los investigadores al principal sospechoso. Caso como un camino de migajas, la fiscalía logró identificar a la persona con la cual González había pactado un encuentro, presumiblemente, casual, o bien, con alguien que conocía, pero no demasiado.

El carácter reservado de la víctima, en alguna manera, dificultó reconstruir las horas previas de la víctima, quien se desempeñaba como niñera y trabajadora doméstica para distintas familias, algunas de ellas del barrio Pereyra Rozas.

Una vez identificado el sujeto con quien Beatriz González acordó encontrarse, la policía no demoró en ubicarlo, como así tampoco el juez de Garantías interviniente, quien autorizó el pedido de la fiscal Poma para avanzar con el allanamiento y detención.

El procedimiento se concretó a la madrugada, y de la casa del acusado también se llevaron varios elementos de prueba, como un vehículo y teléfonos y otros elementos que ahora serán sometidos a pericias como tarea complementaria del caso.

En cuanto al móvil del crimen, ayer la policía no precisó datos al respecto, aunque algunas fuentes dejaron entrever que habría algunas connotaciones sexuales en torno al aberrante crimen, y que muchas de las lesiones que presentaba la mujer fueron producto de la resistencia ejercida, dato que no sólo devela el posible móvil sexual del asesino, sino que sitúa el crimen como otro caso de femicidio.