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Policiales

Con otro año más sin novedades, el crimen de Jimena Salas se mantiene en la impunidad

Hace unos días, el 27 de enero, se cumplieron 5 años del asesinato de la joven madre Jimena Salas ultimada a cuchilladas en su casa de Vaqueros, aparentemente, por dos sujetos, de los cuales se tiene sus ADN, pero se desconoce quiénes son.

Jimena Salas
Jimena Salas
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El brutal asesinato de Jimena Salas, quien tenía 44 años cuando fue muerta frente a sus dos hijas mellizas, va a camino a convertirse en otro de los casos emblemáticos e impunes de la historia criminal de Salta, la cual, por cierto, tiene ya varios casos en esa lista.

Como sucedió con los crímenes de Albertico, la contadora Tapia Gómez, el ex presidente de la Corte de Justicia Restom Abraham, entre otros, la muerte de Jimena Salas, ocurrida en su casa en la calle Las Virginias 164, en el barrio San Nicolás, de Vaqueros, se mantiene en el más absoluto misterio.

Si bien, el año pasado, la Unidad Fiscal de Grave Atentados contra las Personas llevó a juicio a Nicolás Cajal, viudo de la víctima y a Sergio Horacio Vargas, un vendedor ambulante, por el crimen de Jimena Salas, ambos acusados resultaron absueltos, lo que significó un papelón de la fiscalía.

Al dictar sentencia, los jueces Francisco Mascarello, Federico Diez y Federico Armiñana Dohorman, a cargo del debate, fueron bastante críticos con los tres fiscales que llevaron adelante la acusación pena, pues las pruebas presentadas no tuvieron el peso suficiente para quebrar el estado de inocencia de los dos imputados.

El juicio se llevó adelante entre el 3 y 26 de mayo, lapso en que los salteños pudieron conocer todos los detalles del caso, algunos de los cuales sorprendió por la saña y alevosía esgrimida por los asesinos de Jimena Salas, quienes la mataron con más de 40 cuchilladas.

Al dar su veredicto, los jueces dispusieron que el expediente del caso vuelva a manos de los fiscales que llevaron adelante la investigación. A saber, Ramiro Ramos Ossorio, Ana Inés Salinas y Gustavo Torres Rubelt, quienes aún siguen asignados al caso.

Sobre lo sucedido después, hace ya más de seis meses, este medio pudo saber que no hubo ninguna actuación nueva. El expediente, como regresó del juicio, quedó cerrado, sin que dispusieran nuevas medidas para determinar lo sucedido con Jimena Salas.

Es más, uno de los fiscales asignados al caso, Torres Rubelt, fue designado en la Unidad Fiscal contra la Narcoriminalidad, mientras Ramos Ossorio se encuentra al frente del la Fiscalía Penal 2, en tanto que Salinas se desempeña en la Fiscalía de Delitos Económicos Complejos.

Con el fallo adverso del 26 de mayo, cuando se declaró la inocencia de los dos acusados llevados a juicio, el caso quedó nuevamente en fija cero. Y la única verdad con la que cuenta son las muestras genéticas de dos asesinos, rastros que pudieron ser extraídas de la escena del crimen, pero después de 5 años nada se sabe sobre la identidad de esos ADN.

Un hecho brutal

Sin dudas, uno de los aspectos que más se destaca de este caso, es la brutalidad que los asesinos dejaron expuesta al acometer contra Jimena, cuyo cadáver presentaba más de 40 lesiones compatibles con arma blanca, incluso se pudo establecer que las heridas evidencian el uso de dos armas o cuchillos.

Para dar cuenta de ello, basta con repasar el testimonio del médico Bruno Molina, del centro de salud de Vaqueros, quien fue el primer en llegar a la casa de Salas. “Había sangre en todos lados, la señora estaba con un vestido que era morado o violeta, se lo habían levantado, estaba tirada con un brazo hacia adelante y el otro al costado, el pelo lo tenía apoyado en el piso que estaba con sangre, la cabeza estaba contra el piso, pero pudo ver el reflejo pupilar, por lo que no tenía sangre en el rostro”, relató.

Por su parte el médico forense del CIF, Daniel Chirife, sostuvo que la víctima recibió lesiones cortantes, punzantes y combinadas. También se observaron signos de defensa en los miembros superiores de la víctima, lo que significa que Jimena ofreció una tenaz resistencia.

De acuerdo al relato de testigos, la fiscalía sostiene que los asesinos llegaron a la víctima con la excusa de que buscaban al dueño de un perrito Caniche Toy, el cual llevaban en brazos. Con el animal, tocaron varias puertas en busca de observar y elegir cuál saquear.

Esta estrategia los llevó hasta la puerta de Jimena Salas, quien se mostró conmovida con el relato de que el perrito se había extraviado, por lo que bajó la guardia en materia de seguridad, lo que fue aprovechado por los asesinos para meterse dentro de su casa.

Fue allí, en la cocina comedor, en donde Jimena los enfrentó e incluso hirió a uno de ellos, ya que los peritos encontraron rastros de sangre. El otro, en tanto, también intervino en el crimen, pues Jimena Salas tenía rastros genéticos del mismo en las uñas de su mano derecha.

La superioridad en número y fuerza física, sin embargo, se impuso y los dos extraños que llegaron a su casa con le treta del perrito perdido, terminaron por asesinarla, al parecer, para saquear la vivienda, de la cual, finalmente, no se llevaron nada.

Otras hipótesis

En el juicio, en tanto, los fiscales apuntaron a que Salas fue asesinada en el marco de un crimen por encargo, siendo el viudo el principal sospechoso de haber pagado para su muerte, aunque no pudieron conseguir pruebas para imputarle esa figura, por lo que lo acusaron de encubrimiento.

En su teoría del caso, la fiscalía pintó a Vargas como la persona que marcó el domicilio de Salas, acusándolo de ser partícipe secundario, imputación que no pudieron sostener en el juicio, como así tampoco la del viudo, pues lo que se presentó fueron meras conjeturas.

Al respecto, los jueces, en su fallo, afirmaron que las pruebas presentadas por la fiscalía no alcanzan para fundar una sentencia con grado de certeza, puesto que lo expuesto eran solo deducciones provenientes de análisis subjetivos de los investigadores.

Aunque los fiscales lucharon hasta el final, el caso presentado fue un bochorno dado que los testigos y las pruebas expuestas no acompañaron la teoría que los fiscales quisieron probar. Esto, como era de esperar, hizo más fácil la tarea de los defensores, quienes aprovecharon para fustigar la tarea acusatoria.

Esta situación, obviamente, alimentó aún más las especulaciones respecto al móvil del asesinato de Salas, pues hasta el juicio siempre se impuso la idea de que la joven madre fue asesinada en el marco de un robo frustrado, el cual derivó en el brutal crimen.

Ahora, en tanto, ninguna hipótesis está descartada y, aunque el viudo quedó absuelto, muchos creen que pudo haber tenido alguna participación, sin embargo, para la justicia es inocente y así se mantendrá, pues la fiscalía no logró apelar el fallo debido a otro papelón, pues se demoraron en presentar el recurso de casación.

Así las cosas, de tropiezos en tropiezos, el caso parece signado por el misterio y ya la impunidad lo sobrevuela, pues desde la fiscalía se agotaron las ideas y ahora, el expediente duerme el sueño de los justos.