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Salta

Juzgan al dueño de El Castillo de San Lorenzo por tentativa de femicidio

El empresario, de 70 años, responde por un incidente registrado en el conocido hotel, cuando su expareja llegó y mantuvieron una fuerte disputa por los útiles de la escuela para una hija que tienen en común.

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Desde ayer, Jhon Hartwell Cocke Jhonston es juzgado en la Sala III del Tribunal de Juicio por el delito de tentativa de homicidio agravado en perjuicio de su ex mujer, hecho ocurrido el 26 de febrero de 2020 durante un escandaloso incidente que tuvo como escenario el hotel El Castillo, en San Lorenzo.

Abierto el debate por la jueza Gabriela González, se procedió a recrear al episodio que será motivo de juicio a través de la lectura de la requisitoria fiscal, la que tiene a Jhonston y su actual pareja María Eugenia González Henriquez acusados del delito de tentativa homicidio calificado por la relación de pareja preexistente y por el género, el primero como autor y la segunda como partícipe necesaria.

Luego, Jhonston y González Henriquez, asesorados por su defensor José Fernando Teseyra, se negaron a prestar declaración, aunque no se descarta que lo hagan más adelante. En tanto, se dio a conocer lo declarado por los acusados al ser indagados, como así también la víctima declaró y dio su versión del hecho.

Lo que siguió fue el relato de un mismo incidente, pero con dos versiones bastante distintas. Por un lado, Jhonston y su pareja describieron el episodio desde el rol de afectados, mientras que la víctima ofreció una versión totalmente opuesta, en la que los dos imputados intentaron matarla.

El incidente, según lo ventilado en el debate, tuvo como eje principal la compra de útiles escolares para una hija de Jhonston y su ex mujer, una menor de unos 10 años al momento del hecho. El relato se asemejó casi a una de las tantas escenas que días atrás se pudieron ver por el centro de la ciudad.

Según Jhosnton, el 26 de febrero de 2020 acompañó a su expareja y a su hija para la compra de los útiles, ya que de esa manera quería pasar tiempo con su hija, salida que se extendió más de la cuenta, motivo por el cual el imputado cambió de actitud y aludió que estaba apurado, ya que debía regresar al hotel.

Esto molestó a su expareja, quien entró a otra librería para seguir con las compras, ante lo cual el empresario cargó las bolsas con útiles en un taxi y lo dejó reservado para que, al salir su exmujer y su hija, la trasladara hasta El Bordo, donde reside.

Al avisarle sobre el taxi, la madre de la menor se enojó aún más, por lo que tuvo que despachar la taxista, tras lo cual cargó los bultos en su auto, le avisó que luego se los llevaría y se marchó a su hotel, aunque aclaró que pensó en mandarle los útiles con un remise a su casa, pues debía hacer un viaje a Córdoba.

Dos versiones

Sobre lo sucedido ya en el hotel, Jhonston sostuvo que su exmujer ingresó fuera de sí, insultándolo, por lo que la escoltó para que saliera de la recepción por temor a que hiciera destrozos, llevándola hacia afuera, a la espera de que llegara la policía.

En esta parte de su relato, el acusado afirmó que estaba seguro de que su pareja había avisado a la policía, ya que la denunciante ya había invadido el lugar antes, pero sí aseguró que no tenía intención de lastimar a la madre de su hija, aún a pesar de que ésta tomó una piedra y la arrojó contra un vidrio de la puerta.

Para mayor ilustración, indicó que la denunciante es una mujer fuerte y más joven, mientras él padece problemas de movilidad en las manos. En ese forcejeo, fue que ella cayó, pero en ningún momento le tocó el cuello. Este relato fue ratificado por González Henriquez, quien -como era de esperar- le hizo algunos agregados que tuvieron a la denuncia como la responsable del violento episodio.

Por ejemplo, recordó que llamó dos veces al Sistema de Emergencia 911 para dar aviso de que la exmujer de su marido estaba tirando piedras, incluso comunicó que la misma tenía una orden judicial de prohibición de acercamiento. También aclaró que no era verdad que Jhonston le dijo a la denunciante que fuera hasta San Lorenzo a retirar los útiles.

En el turno de las testimoniales, fue la propia víctima la primera en sentarse ante la jueza González para dar su versión de lo sucedido en el hotel. La mujer lo hizo con lujo de detalles. Primero explicó que con Jhonston mantuvo una relación de dos años y medio, y que esa tarde efectivamente se juntaron para la compra de útiles.

Señaló que fueron a dos librerías y que el acusado estaba molesto porque se demoraron un poco. Y que, al salir del segundo local, Jhonston ya no estaba, llevándose en su auto algunas bolsas con los útiles, por lo que lo llamó y el acusado le dijo que fuera hasta El Catillo.

Al hotel llegó pasadas las 22 junto a su hija. Una vez que ingresaron al restaurante por una puerta lateral, el empresario les hizo señas desde adentro para que entraran, por lo que entraron, aunque recordó que el sitio estaba a oscuras y que el acusado estaba sentado a una mesa, comiendo y bebiendo vino.

Vio que tenía en su poder unas hojas de expediente y le dijo que tenía que hablar con ella, para inmediatamente hacerle algunos reclamos. “Te dije a vos que no me jodás con el juicio de alimentos. Sos una oportunista, andá a laburar”, vociferó.

En respuesta, le recordó a su exmarido que tenía que asumir sus responsabilidades como padre de la menor, circunstancias en que entró en escena González Henriquez, quien de inmediato comenzó a confrontarla de manera agraviante.

Supuesto ataque

Acto seguido, ambos imputados se le abalanzaron. Mientras Jhonston la tomó del cabello, González lo ayudó, empujándolo desde atrás para que pudiera arrastrarla hacia afuera, donde continuaron con las agresiones físicas y verbales.

Sobre la piedra que arrojó contra la puerta del vidrio, se justificó al asegurar que pensó que su hija estaba dentro del local, por lo que la lanzó para que así la menor pudiera salir. Contó que Jhonston la tiró al suelo, le puso las rodillas en el estómago y en el pecho e intento asfixiarla.

En esos momentos es que perdió las fuerzas, y entonces escuchó sirenas de la policía, lo que hizo que el acusado se levantara e ingresara al hotel. Ella, en tanto, quedó en el suelo producto de los golpes recibidos. Luego salió el imputado gritando y acusándola: “Esta loca me quiso romper las ventanas”.

Con respecto a González Henríquez, la damnificada había señalado en su denuncia que, en un momento en que su hija reaccionó para defenderla, la actual pareja de Jhonston empujó a la menor, la tiró al suelo y la tomó del cuello. Asimismo, recordó otro episodio de violencia vivido tiempo atrás.

Sobre ello, relató que el imputado se había presentado en su casa, en El Bordo, alcoholizado, y que pretendía ver a la menor. Ella no lo dejó y entonces entró a la fuerza y quiso agredirla. Mencionó que ya antes lo había denunciado por amenazas, pues en varias ocasiones decía que la iba a matar si “seguía jodiendo” con el tema de los alimentos.

Para hoy, en tanto, el tribunal seguirá adelante con el debate, oportunidad en que prestarán declaración los policías que se hicieron presentes en el incidente, como así también se reproducirán las imágenes de una filmación que captó parte del episodio ocurrido en el hotel.