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Salta

Ahora Matias Posadas publicita su estudio jurídico en Instagram

El dirigente pasó de la UCR al peronismo de Urtubey y Sáenz.

Matías Posadas
Fuente Matías Posadas en Twitter
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Por Matilde Serra

SALTA.- En la provincia de Salta parece suceder el efecto contrario en todo lo que la historia ha enseñado desde sus tiempos mitológicos. Los relatos, desde los más antiguos enseñaban sobre la prosperidad y el progreso. En Salta, cuando se esperaba crecimiento, se da la mayor postergación, por ejemplo.

Lo mismo parece suceder con los hombres públicos, algunos de quienes se pensaba que eran como el Rey Midas que todo cuanto tocaba lo convertía en oro, resultaron derrumbando cuanto tocaron y fracasando en cuanta misión le encomendaron: ése es el caso de Matías Posadas.

Tan voluble como el gas helio, Posadas, tiene menos peso específico que el aire y como el fluido de referencia resultó bastante más caro que el humo que vendía. De hecho, su paso por la política se contará quizás entre las erogaciones más abultadas que pagaron los ciudadanos y que en el balance final deberá anotarse en la cuenta pérdidas en el rubro irrecuperable.

Voluble, porque Matías Posadas jamás tuvo consistencia ni política ni mucho menos ideológica. Como esos globos inflados con el helio le cabía cualquier forma: hoy un payaso, mañana una longaniza y luego un ratón, Mickey, claro.

Así traicionó la tradición de su familia que lucía orgullosa sus blasones de figuras consulares del radicalismo y de alfonsinismo de paladar negro, abandonando a la Unión Cívica Radical para anotarse en el peronismo de Juan Manuel Urtubey donde medró por una década. Cuando los vientos políticos trajeron a Gustavo Sáenz, sin pudor alguno se puso la camiseta saencista repitiendo lo que fuera su sello personal: siempre perdiendo las elecciones.

Liviano, inodoro e incoloro, Posadas, luego de casi dos décadas en el candelero sostenido por los esquemas gobernantes no tiene ningún tipo de sustento que pudiera predicarse de él, ni siquiera como un dirigente por lo menos mediocre. Como los globos inflados fue perdiendo volumen, achicándose y cayendo hasta rodar por el piso sin valor político alguno.

Eso sí, irrenunciable en su vocación de estar siempre en el libro de pases y siempre dispuesto a negociar su alma a cambio de un beneficio personal tentó suerte con Horacio Rodríguez Larreta quizás sin darse cuenta que en el Puerto son más experimentados en esto del intercambio de baratijas. Y producida la reunión, Posadas, viralizó la foto junto al Jefe de la Ciudad de Buenos Aires provocando el inmediato rechazo del PRO en carácter de unanimidad, lo cual no es poca cosa tratándose de ese grupo político.

Esto hay que decirlo; hay que predicar de Matías Posadas la enorme virtud que ningún otro dirigente de Salta posee y es la unir opiniones aún encontradas, porque frente a su figura todos coinciden en rechazarlo. Lo que se diría “Una prenda de paz”.

En los hechos, Posadas, ya es material de rezago político y él lo sabe, de otra manera no hubiera recurrido al último expediente que le queda para hacer algo de dinero. ¡Trabajar!

Como la necesidad tiene cara de hereje, tal el dicho popular, Matías Posadas se publicita ahora en Instagram, ofreciendo sus servicios como abogado, lo cual es plausible y habla hasta bien de su persona porque si tiene que volver al llano trabajando podrá el ciudadano pensar que su paso por la función pública fue sólo una experiencia de vida cómoda y que no aquilató dineros públicos a título de jubilación anticipada y de privilegio. No todos los que medran en los cargos públicos durante décadas vuelven a trabajar. Otros ni siquiera lo habían hecho antes, hay que decirlo.

Pero claro, con sus antecedentes de perdedor nato y consuetudinario: ¿Alguien se animará a contratarlo?