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Fraude millonario en Salta: subjefe afirmó que las equivocaciones de los policías no son responsabilidad de la institución

Con el mismo criterio, los “aciertos” de los efectivos tampoco serían gracias a la fuerza y las autoridades no deberían abrogárselos como triunfos de su gestión.

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SALTA.- El escándalo suscitado tras salir a luz la investigación penal por una sucesión de estafas que tiene a la policía en el ojo de la tormenta, sumó ayer un nuevo capítulo en materia de declaraciones, entre las cuales resaltaron las desafortunadas definiciones del subjefe de la Policía de Salta, comisario Pablo Vilte.

En su énfasis por “sacar las papas del fuego” y agradar así a sus superiores, el jefe policial tomó distancia de la tropa y aseguró que si algo sale bien es gracias a la institución y, sino, es culpa de cada efectivo, ecuación con la que buscó tomar distancias de las declaraciones vertidas nada menos que por el Procurador General de la Provincia, Pedro García Castiella, para quien hubo participación policial en el millonario fraude.

En un medio local, casualmente, el jefe de los fiscales sostuvo que “la policía ayudó a que se fugue la jefa de la financiera trucha”. Y para que no queden dudas, agregó que “con la ayuda de algún personal policial, lograron que se escape la principal jefa organizadora”. “la colaboración (policial) persistió aun después de los allanamientos, colaborando con las personas que estaban prófugas”.

Ante estas declaraciones, era de espera que vendría la réplica desde la misma jefatura policial y de la cartera de Seguridad, como sucedió. Y en ambos casos, se apuntó a sostener como confusos los dichos del procurador y, a la vez, sacar a la policía del escándalo.

En ese marco, Vilte se refirió a las supuestas “filtraciones”, mecanismo enrostrado por García Castiella. “Desde la policía sostenemos que institucionalmente no existieron esas acciones. Ahora que haya habido algún accionar individual de algún efectivo, que se haya equivocado en la conducta y que haya participado de estos hechos, es otra cosa”, aseguró el jefe policial.

Con estas palabras, Vilte demostró la falta de experiencia, algo que también se le reclama de varios sectores de la fuerza, pues blanqueó la falta de respaldo de las autoridades policiales a los que, a diario, se esfuerzan por brindar seguridad a los habitantes de Salta.

Con el mismo criterio, el subjefe debe tener en cuenta que, cuando un policía acierta o tiene un acto de arrojo que redunda en una acción que genera seguridad en la comunidad, entonces, ello no se debe a la policía como institución sino al propio policía.

Y esto es fácil de comprobar, pues cuando estos éxitos suceden, son los jefes los primeros en correr para la foto y asegurar que el triunfo es de la institución y, por supuesto, de su gestión. El policía que hizo eso posible, sin embargo, queda relegado al final de la fila y, en muchos casos, no recibe ni un franco de servicio.

Falencias

En las buenas, los jefes policiales, como el mismo Vilte, son los que resaltan el acierto en materia de capacitación, o bien, en la provisión de recursos e incluso, en algunos casos, hasta se animaron a presentarse como los promotores de esos aciertos institucionales.

En las malas, sin embargo, nadie es el padre de la criatura, pues reconocer ese ADN significaría, como ahora lo afirmó Vilte, que la institución no estuvo acertada en algunos caminos como, por ejemplo, el ejercicio de control, una tarea que, cabe resaltar, corresponde no a las filas bajas de la fuerza, sino los que están arriba. También habría que reconocer, por qué no, las falencias en la instrucción de los oficiales y suboficiales, entre otros aspectos a mencionar sobre el tema.

Desde otros sectores del área de Seguridad de Salta, en tanto, se reclamó al procurador nombres de los jefes que estarían implicados en la maniobra de fraude, demanda que, a las claras, apuntaba a cerrar la polémica, pues era sabido que García Castiella no cometería ese error.

Así lo hizo saber, cuando en una entrevista con un medio local, sostuvo que no hará más declaraciones, ya que pondría en riesgo las investigaciones que la Unidad Fiscal de Delitos Económicos Complejos lleva adelante en busca de dar con los principales responsables de las estafas que dejaron un tendal de policías con los bolsillos vacíos.

Aunque no se dieron nombres, hacia dentro de la policía todos saben de quiénes se trata, incluso se difundieron listas de los jefes implicados, como así también se mencionaron montos de dinero, como una suma de 8 millones que habrían salido de las arcas de la policía para ser invertidos en la financiera Ríos y Asociados, la entidad trucha que prometía una rentabilidad del doble de lo invertido.

Por el momento, por estos hechos, la fiscalía tiene imputada a diez personas, entre ellas dos policías, a quienes se le secuestraron importantes sumas de dinero, como así también documentación de la financiera ficticia, lo que acrecienta la sospecha deslizada desde la Procuración respecto a la participación de la policía en los hechos, en especial al momento de prestar colaboración para facilitar la fuga de los dueños de la entidad.