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Salta

Primero de mayo y el sindicalismo argentino

Huelgan los comentarios acerca del nefasto sindicalismo argentino en manos de malhechores que roban al estado desvergonzadamente.

Sindicalismo
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Por R. Federico Mena-Martínez Castro

SALTA-. El 1° de mayo de 1886 comenzaba en Chicago, Estados Unidos de Norteamérica un movimiento que se extendería a todo el planeta reclamando ocho horas de trabajo. Esta manifestación fue cruelmente reprimida terminando con la ejecución de cinco trabajadores anarquistas después de un proceso anormal el 11 de noviembre de 1887. En 1889 se decidió instituir el 1° de Mayo como jornada de lucha en memoria de los trabajadores que murieron luchando por aquella jornada de ocho horas.

El 21 de mayo comenzó la causa contra 31 responsables, quedando finalmente ocho que fueron declarados culpables. Tres fueron condenados a prisión y cinco a muerte.

En nuestro país la primera conmemoración se dio el primero de mayo de 1890 en plena zona de la Recoleta. Fue en la sede del Prado Español, ubicado en uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires a las tres de la tarde, donde concurrieron unas dos mil personas, muy numerosa para la época en que se desarrollara. Esta concurrencia deparó una desagradable sorpresa al enterarse los asistentes que habían perdido su jornal por faltar al trabajo.

Sucedió luego que, por iniciativa de un club de trabajadores alemanes se constituyó un comité obrero convocando a un mitin a todos los asalariados. Al redactar un manifiesto explicaban que tomando en cuenta un acuerdo del Congreso de París donde concurrieron representantes de los trabajadores de múltiples países, resolvieron fijar el 1° de mayo de 1890 como fiesta universal de los obreros, teniendo como objetivo principiar una propaganda en pro de la emancipación social, ya que, como los diversos oradores hacían hincapié en las deplorables condiciones laborales en la que estaban sumidos la totalidad de los gremios  que reclamaban una limitación de la jornada de trabajo a ocho horas.

Lamentablemente debemos sujetarnos a un espacio que nos obliga a tratar sucintamente el tema para tomar como por ejemplo la organización sindical de la clase obrera en el país, haciendo la salvedad entre existencia y organización de esta clase trabajadora, donde nada tiene que ver la corriente inmigratoria, pues ya desde mucho tiempo antes existía una masa negada de sus derechos, explotada quizá y a veces despojada de sus escasos bienes según lo expresan algunos autores. Es verdadero que la inmigración trajo una nueva forma de organización, sin que ello signifique una nueva clase social.

La raíz obrera en el país, tiene un antecedente anterior, cual es la encomienda indígena y la esclavitud africana sin que ello signifique que todos ellos fueron malos o buenos, pues los hubieron de las dos cualidades.

La clase obrera y la clase patronal

La relación entre ambas clases fue siempre despareja, considerando en los primeros tiempos como superior la aglutinada en militares, propietarios urbanos, rurales, rentistas, comerciantes y algunos otros. En la otra cara de la moneda estaba obviamente la población de trabajo. En realidad, la diferenciación es acaso incorrecta, pues todos los enunciados anteriormente son trabajadores en sus distintos puestos.

La clase obrera y la ciudadanía

En sus primeros tiempos no se había relacionado el movimiento sindical y la mencionada ciudadanía en cuanto respecta a sus derechos electorales, a pesar de que este hecho designa toda la primera época del sindicalismo. También debe considerarse que este movimiento en Buenos Aires nació bajo la influencia de dos corrientes ideológicas europeas: el anarquismo y el marxismo teniendo ambas como coincidencias identificar al mismo enemigo al que habían denominado burguesía como clase y burgueses a los que se encontraban englobados en ella, desechando asimismo el voto ciudadano como un sendero para modificar la sociedad.

También debemos mencionar que el trabajo de menores- hoy prohibido- ganaba la mitad del salario que correspondía a los adultos.

El período inicial

En el período comprendido desde 1857 hasta la sanción de la ley 4144 ocurrieron entre otros, distintos acontecimientos entre los cuales mencionaremos que la inmigración preponderantemente italiana quedó radicada en Buenos Aires, donde se formaron las primeras agrupaciones por oficios, nacionalidades o etnografía, solamente con el carácter de mutual, sin descuidar el mejoramiento económico y social. También en estos primeros tiempos se produce la primera huelga dirigida por la Unión Tipográfica Bonaerense, y detrás de ella se multiplicaron las formaciones de sindicatos y afiliaciones individuales de aquellas agrupaciones a Federaciones Internacionales.

Comienzan también los primeros agrupamientos de sindicatos en aquellas Federaciones, constituyéndose la primera en el año 1890.  La primigenia conmemoración tuvo lugar el 1° de mayo de aquel año a las tres de la tarde, como decíamos anteriormente, donde diversos oradores expusieron las deplorables condiciones de trabajo exhibida por todos los gremios, reclamando con vehemencia la jornada de ocho horas. El diario La Nación expresaba entonces que concurrieron “poquísimos argentinos, de lo que nos alegramos mucho”. (sic)

Por otra parte, otro periódico ironizaba diciendo: “…todos los oradores hablaron en el sentido de que era necesario que se aumentaran los salarios y se disminuyeran las horas de trabajo, lo que es algo que sobrepasa los límites de lo excelente”. El Nacional hacía hincapié en que en esos discursos se dibujaban notoriamente anarquistas y socialistas. De resultas de estas diferencias al año siguiente fracasó la conmemoración debido a la negativa del anarquismo.

 Recordemos que el anarquismo es aquella doctrina que propugna la supresión del estado y del poder gubernativo en la libertad absoluta del individuo, y el socialismo según una de sus teorías sustentada por el filósofo alemán Karl Mark, es aquella que desarrolla los principios de igualdad política, social y económica de todos los seres humanos.

Los sindicatos en Argentina

Nuestro país cuenta con la sindicalización más importante de los países de la región, pero la pandemia que azotó al mundo también golpeó a la Argentina, habiéndose perdido millones de puestos de trabajo, y actualmente más de siete millones de personas reciben ayuda del Estado para subsistir (planes), no obstante, la tasa de sindicalización sigue siendo la más alta de los países que la rodean.

Todos coinciden en que Argentina debe urgentemente generar empleos, pero ningún gobierno acierta a cambiar estos programas asistencialistas por fuentes de trabajo genuinas, alejadas de los planes nefastos para la economía. Para terminar, diremos que el sindicalismo argentino se encuentra cooptado por gerentes ricos y afiliados sumamente pobres, muchos de ellos rayanos en la indigencia.

Huelgan los comentarios acerca del nefasto sindicalismo imperante en el país, en manos de malhechores que desvalijan al estado desvergonzadamente. Argentina espera una nueva conducción que cambie las estructuras vigentes