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Caso Sandra Palomo: policía descartó la nueva versión del menor sobre un “crimen por encargo”

En otra vuelta más de rosca, en torno al juicio por el asesinato de Sandra Palomo, un policía le dio un fuerte espaldarazo a la fiscalía al desechar la teoría de que se pasó por alto a un sospechoso, según lo declarado por el menor el homicida.

Sandra Palomo
Sandra Palomo
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SALTA.- La hipótesis respecto a que la docente Sandra Palomo fue asesinada por “encargo”, según lo afirmado por el menor de 15 años declarado autor del crimen por la justicia, pareció derrumbarse en la última audiencia, cuando un investigador del caso declaró y descartó de plano esa opción, lo que hizo en base a una serie de evidencias, entre ellas filmaciones de cámaras de video, mensajes y videos de un teléfono celular secuestrado.

El testimonio del policía Néstor Tolaba, que se extendió por cuatro horas, puso en dudas la versión dada por el menor asesino, quien había sostenido, casualmente, la versión del asesinato por encargo al sindicar a otro adolescente, como la persona que dirigió el raid asesino a pedido de un tercero, cuyo nombre no aportó.

Todo esto se ventila en el juicio que la Sala IV del Tribunal de Juicio, presidida por la jueza Norma Vera junto a los vocales Maximiliano Troyano y Roberto Lezcano, sigue en contra de Ian Esteban Caro, Ricardo Nahuel Bonifacio y otros dos jóvenes que eran menores al momento del homicidio, ocurrido el 31 de agosto de 2019.

A todos, se los juzga por su participación secundaria en homicidio triplemente calificado, el cual fue cometido por un menor de 15 años, quien, dada su edad y la ley penal vigente, fue declarado inimputable y se encuentra recluido en un instituto de menores.

La declaración del menor, en la segunda audiencia de juicio, habían alimentado la idea de que había algo más en este crimen y la policía lo pasó por alto, lo que disparó varias especulaciones, algunas de las cuales incluían a un integrante del núcleo familiar como instigador del crimen.

Estas expectativas, sin embargo, quedaron en segundo plano a partir de lo referido por el policía Tolaba, quien tuvo a su cargo gran parte de la investigación del caso, como ser el análisis de las cámaras del supermercado, del 911 y de particulares, como así también de las pericias a los teléfonos secuestrados a los imputados para determinar sus ubicaciones y contenidos de relevancia.

En base a estas evidencias, el testigo afirmó que no encontró elementos que le señalaran a un autor intelectual del crimen, con lo cual fortaleció la hipótesis de la fiscalía, la que tiene como eje central de la acusación al menor de 15 años como el único autor material del homicidio.

Para sostener sus dichos, el policía indicó que en una cámara del supermercado Vea se lo ve al menor caminar desde el subsuelo hasta un cajero y luego regresar, lo que llevó a la policía a dialogar con el empleado, quien recordó que el chico le dio su nombre, un número de teléfono, porque le mencionó que estaba buscando un perro de raza, y que si lo veía lo llamara.

Indicó que el menor asesino, quien vestía pantalón gris, campera verde, zapatillas blancas con rayas en los laterales, mató a la docente en el subsuelo del local, para lo cual utilizó un cuchillo, arma homicida que no pudo ser secuestrada.

A las 14.22, del día del crimen, se vio el desplazamiento de la camioneta que “hace una suerte de cabeceo, acelera y frena, hasta que logra subir a la calle y hace un giro hacia la izquierda”, para luego circular de norte a sur.

Control vial

Pasadas las 15, en tanto, la camioneta aparece por la calle Las Bumbunas, donde había un control vial.  Al personal policial le llamó la atención la falta de patente delantera, por lo que intentaron detener el rodado, pero el conductor hizo caso. Ello, motivo que los policías salieran por detrás, pero el adolescente aceleró el vehículo y logró huir.

Sobre este momento, un policía vio en la camioneta solamente al menor asesino, quien tenía una remera blanca. Tolaba también mostró un video que subió otro acusado, a quien el menor apunta como el homicida. En ese video se escuchan risas y se lo ve al chico de 15 años. “Se nota a una persona relajada, disfrutando, riéndose del momento. No es una persona que obligada está siendo filmada» dijo Tolaba, con lo cual desechó lo mencionado por el menor de que actuó amenazado u obligado por el otro adolescente.

En el vídeo también se advierte que las prendas de vestir que usaba el menor eran diferentes a las que vestía cuando fue filmado en el supermercado. Solo las zapatillas eran las mismas. Al respecto, el testigo dijo que el asesino se cambió porque ya tenía la ropa manchada de sangre.

En el lugar donde fue hallado el cuerpo también se encontró la campera verde del menor, su pantalón gris con abundantes manchas de sangre, trenzas de zapatillas, plantillas y mercadería. Cuando tuvieron a los cinco implicados demorados, realizaron los análisis de las ubicaciones de éstos mediante el impacto en las antenas, por las llamadas telefónicas y también mediante la transmisión de datos de internet.

El lugar en el que fue hallado el cuerpo fue sobre la calle Gato y Mancha, próxima al río Arenales. Luego de deshacerse del cuerpo, los imputados habrían lavado la camioneta. Tolaba indicó que eso se hizo en el domicilio de Bonifacio.

Señaló que el menor dio una declaración filmada, en la que manifestó que en todo momento se encontró amenazado, obligado por el otro adolescente, quien tenía un arma de fuego.

Cabe mencionar que el menor homicida había referido en su declaración en este juicio que el otro joven le había enviado mensajes vía Instagram amenazándolo para que fuera al estacionamiento del supermercado mediante Instagram, pero indicó que los había borrado. El policía dijo que no le revisaron esa red social.

El investigador advirtió que cuando le secuestraron el teléfono al parecer no lo estaba usando y esto tenía relación con un conflicto que había tenido con la madre, quien le había retenido el celular a L.C. luego de que le sacara el auto.

«Estaba en funcionamiento, tenía la pantalla dañada, pero estaba en condiciones óptimas para el uso», dijo el efectivo. Señaló que allí encontraron fotos de la víctima y explicó que podía deberse a que la tarjeta de memoria del celular de Sandra, había sido introducida en el teléfono del menor.

Según el policía, el chico declaró que se deshicieron del aparato y del cuchillo cuando arrojaron el cuerpo, pero éstos elementos no fueron encontrados en ese lugar. Tolaba dijo que en una ocasión cuando con otro policía trasladaban al menor, «el chico quiso hacer su manifestación y dio pautas de lo ocurrido». Contó que había referido que salió enojado con su madre y luego mató a Palomo en el estacionamiento del subsuelo del Vea.