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Salta

Juicio para la chofer de SAETA que mató a una pasajera al arrancar de golpe

En marzo pasado, la conductora –de la línea 7B se ganó el repudio de miles de salteños por una maniobra muy común entre los choferes, la que, en este caso, se cobró la vida de una mujer que dejó huérfanos a dos hijos discapacitados.

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SALTA-. Este martes 26, la Unidad de Graves Atentados contra las Personas solicitó al Juzgado de Garantías 2 que se avance con el juicio oral y público a la chofer de SAETA, Noelia Elizabeth López Martínez, como autora del homicidio culposo de Claudia Aguirre, hecho ocurrido el 7 de marzo pasado en inmediaciones del hospital San Bernardo.

En el pedido de juicio, la fiscalía requirió también el sobreseimiento de la misma conductora por el delito de lesiones leves culposas causadas a un motociclista de 23 años. En este caso, se aclaró que desistimiento de la acusación penal se adoptó debido a la ausencia de denuncia de la víctima.

López Martínez, como se sabe, iba al volante de un coche del corredor 7B, de la empresa SAETA, cuando en la esquina de las calles San Martín y Mariano Boedo, ascendió Aguirre. La pasajera, de 49 años, había subido los primeros peldaños de la unidad y se disponía a pasar la tarjeta, cuando de pronto la chofer arrancó de golpe, maniobra que causó que la mujer saliera despedida.

Para colmo, la conductora tampoco había cerrado la puerta de acceso, por lo que Aguirre fue a dar a la calle, donde sufrió un fuerte golpe en la cabeza, lesión de la cual no se recuperaría, aún a pesar de los esfuerzos del hospital que trataron de salvarle la vida, pero todo fue inútil y a los dos días la mujer falleció.

Ese día, Aguirre, madre de dos hijos con discapacidades, había salido de su casa bien temprano. Fue rumbo al hospital, pues debía retirar unos análisis de sangre y llevárselos a su médico, al que había acudido temerosa de padecer algún problema de tiroides.

Tras retirar el sobre con los resultados, a media mañana, volvió a la parada para regresar a casa y por la tarde visitar a su médico. Apenas subió al micro, Claudia no imaginó nada malo, mucho menos que la joven conductora, de 26 años, tenía el carné vencido.

Según dijeron los testigos, López Martínez no cerró la puerta del micro y encima aceleró para girar, una maniobra muy común entre los choferes, sin distinción de género. Sucede que siempre andan apurados y nunca tienen en cuenta al pasajero.

Con el correr de los días, se conoció el resultado de los análisis que había ido a buscar. Estos descartaron de plano algún problema de tiroides, el mayor que tenía Claudia, quien estaba afligida por su salud y no por un sentimiento propio, sino porque sin ella, sus hijos quedarían huérfanos, como finalmente sucedió.

Por otra parte, los pasajeros que fueron citados a declarar revelaron que la joven chofer no se mostró solidaria y mucho menos preocupada por la salud de la víctima, pues no se acercó a verificar su estado de salud, cuando estaba tendida en el pavimento.

Falta de controles

Miles de salteños, en tanto, usaron las redes sociales para solidarizarse con la familia de la víctima y también para exigir justicia, como así también reclamaron por la falta de control hacia los choferes en general, aunque en este caso, se apuntó contra la empresa Alto Molino y SAETA.

Una semana después, el 14 de marzo, la misma chofer protagonizó un segundo accidente, esta vez contra un motociclista, situación que enervó aún más a los salteños, quienes pusieron el grito en el cielo, pues daban por sentado que la mujer no volvería a conducir tras el fatal accidente. Incluso, se debatió en las redes la negligencia de la conductora y surgieron interrogantes respecto a la capacidad y preparación de las mujeres al volante de los micros.

Ahora, en la fundamentación del pedido de juicio, la fiscalía sostuvo que “la conducta reprochable a la acusada resulta acreditada considerando que la misma efectuó un aporte sustancial para el acontecimiento del resultado lesivo, al haber desplegado una acción imprudente e imperita mediando la inobservancia de los deberes o reglamentos a su cargo”.

En particular, se resaltó lo establecido en la Resolución 01/13 de la Autoridad Metropolitana de Transporte, la que dispone que: “…El conductor al momento de completar el ascenso de pasajeros debe proceder de acuerdo a lo establecido por las normas de tránsito y seguridad vial, especialmente lo estipulado para los servicios de transporte público, siendo obligatorio el cierre de puertas antes de iniciar la marcha”.

En base a estas pruebas, y otros argumentos reunidos a lo largo de la investigación, la fiscalía entendió que existen suficientes elementos para llevar a López Martínez al banquillo de los acusados y ante un tribunal de juicio, paso que sucederá una vez que el Juzgado de Garantías 2 dicte la elevación a juicio.

Esto podría suceder en un mes, a menos de que la defensa de la conductora haga algún planteo judicial, entre ellos la nulidad del requerimiento de la fiscalía. De ser así, el juicio podría verse estancado por, al menos, seis meses, como mínimo.

Sin consuelo

“Estamos tratando de sobrellevar tanto dolor, uno no encuentra consuelo. Despertar y saber que no tengo a mi hermana, mis sobrinos sin su madre y mi mamá saber que no tiene a su hija, es muy duro, difícil, pero tenemos que seguir porque hay que estar bien parados para que se haga justicia. Antes de que se fuera le prometí a mi hermana que se haría justicia”, declaró Silvana Aguirre, hermana de la víctima.

Claudia era la mayor de cuatro hermanos, dos hombres y dos mujeres. “Ella dejó dos hijos, ambos con discapacidades, uno con mayor gravedad que el otro. Era ama de casa y esa mañana -por el lunes 7- ella había salido a buscar unos análisis de sangre al San Bernardo. Quería saber si tenía problemas de tiroides, eran análisis de rutina, pero nunca pudo llegar a su médico”.

Sobre el momento en que la chofer arrancó de golpe, indicó que el colectivo salió a toda velocidad, sin cerrar la puerta. “Al parecer por la Boedo, como es doble mano, quiso ganarle a un auto y aceleró bruscamente realizando una maniobra muy fuerte, dobló sin haber cerrado la puerta y ahí salió despedida mi hermana”, relató.

“Me dijeron que en un primer momento ella estaba consciente, sus ojitos abiertos y que las personas que se bajaron del colectivo para ayudarla trataban de decirle que no cerrara los ojos, pero finalmente lo hizo y a partir de ese momento creo que perdió el conocimiento”, recordó. Fue trasladada directamente al quirófano del hospital donde le practicaron una intervención. “Le sacaron los coágulos que se le hicieron en la mitad de su cabecita. Después había que esperar y ver cómo iba a despertar”, siguió.

Sobre el fatal accidente, “pregunté en Alto Molino si la chofer inoperante sigue trabajando y me dijeron que no. Mientras por redes dijeron que la vieron movilizando colectivos. No dejo de preguntarme ¿por qué esa empresa contrató a una persona tan inoperante, acaso no sabía que no podía arrancar sin antes cerrar la puerta? La muerte de mi hermana. ¿Era evitable?. Por supuesto que sí, si esa mujer hacía lo que tenía que hacer como cerrar la puerta del colectivo mi hermana seguiría con vida”.

“Quiero que caigan los responsables, desde arriba hasta abajo, desde Alto Molino hasta la chofer, queremos justicia. Ni de SAETA ni de la empresa nos llegó condolencia alguna, con Alto Molino la que se comunicó con ellos fui yo. No quiero que vuelva a pasar con otras personas y para eso el tema no tiene que quedar en el olvido. Soy usuaria del transporte público y me gustaría que esto sea un antes y un después. Si tienen que cambiar la ubicación del tarjetero que lo hagan, el horario que tienen los choferes también. Los usuarios no tenemos por qué pagar los problemas que tienen los choferes”, concluyó.