SALTA.- Desde el viernes pasado, la Sala VI del Tribunal de Juicio juzga a Jorge Durand Condorí, de 51 años, por el homicidio culposo calificado de Karina Natalia Flores, hecho ocurrido el 30 de agosto de 2020 en Salta, cuando conducía una camioneta Toyota Hilux en estado de ebriedad. Por el mismo accidente, también responde por el delito de lesiones graves causadas a un menor de 14 años.
Con un tribunal unipersonal, a cargo del juez José Luis Riera, el debate comenzó con la lectura de la requisitoria de juicio, en la que se repasaron las acusaciones penales que recaen contra Durand Condorí, quien, por ahora, decidió mantenerse en silencio.
Los que sí hablaron fueron Patricia Cayo, madre de la víctima, quien brindó un pormenorizado relato de lo sucedido el día del fatal accidente, declaraciones que estuvieron cargadas del profundo dolor que aún sobrelleva por la violenta muerte de su hija.
Ese día, desde la tarde, Cayo estaba en la casa de otra hija, en el asentamiento Virgen de Urkupiña, en la zona sudeste de la ciudad. Al caer la noche, cerca de las 21.30, cuando se disponían a jugar a las cartas, Karina fue enviada a comprar pan en un almacén de la zona.
Es así como la joven encontró la muerte, pues al ir a cumplir con este mandado fue atropellada cuando estaba parada en la parte externa del negocio, mientras era atendida. En esos momentos, la camioneta de Durand Condorí apareció como un rayo y se la llevó puesta, aplastándola contra la pared del local, la que también derrumbó.
Debido al fuerte impacto, otros dos niños que miraban televisión dentro de la casa también resultaron lesionados, entre ellos un chico de 14 años, quien resultó con heridas de gravedad, por las cuales el conductor ahora debe responder en juicio.
Los vecinos actuaron de inmediato, auxiliaron a los que podían, mientras las ambulancias del SAMEC llegaban. Al hacerlo, trasladaron de urgencia a Karina Flores y a los dos niños, como así también al conductor de la camioneta, el que fue rescatado dentro del rodado y con evidentes signos de estar alcoholizado.
Fue a comprar pan
Los momentos más desgarradores, sin dudas, fueron los que Cayo recordó en el juicio. “Estábamos por jugar a las cartas y tomar el té. Karina salió a comprar pan y nunca más regresó. Al rato, un vecino nos dijo que habían atropellado a mi hija, así que salimos corriendo. Estaba a una cuadra y media, el escenario era horrible con una camioneta incrustada en una casa”, sostuvo la madre días después del hecho.
Frente a ese cuadro de horro, “no aguanté más, primero me descompuse y después me desmayé. Estaban los bomberos, la policía en medio de un escenario de terror” y fue contundente al acusar al asesino de su hija. “Durand Condorí tiene desprecio por la vida”. Recordó que al momento que los bomberos lo sacaron en una camilla, “pensé que era una víctima del accidente, pero después me dijeron que era el tipo que manejaba borracho, en ese momento lo quisieron linchar por lo que había ocasionado”.
Aunque el acusado no habló, la mujer recordó cosas que su abogado, durante el proceso penal inicial, le reveló respecto a la indagatoria del Durand Condori. “No está arrepentido de nada; mi abogado me contó que en sus declaraciones dijo que había tomado solo un vasito de vino, yo pregunto, ¿cómo puede ser entonces que el test de alcoholemia le haya dado 1,03 de alcohol en sangre? Dijo que había discutido con su pareja y que la mujer lo echó de la casa. Entonces, no tuvo mejor idea que, despechado, ponerse a beber, agarrar un vehículo y salir a matar”.
En su relato, la mujer se quedó corta, pues el test de alcoholemia reveló que tenía 1.17 de gramos de alcohol en sangre. Además, las pericias indicaron que, al entrar en la rotonda, el conductor lo hacía por encima de la velocidad permitida para ese lugar.
Sobre su hija, la madre dijo que apenas tenía 24 años, madre de dos niñas de 4 y 6 años. Desde ese fatídico 30 de agosto, Cayo exige justicia. “Sé que no me la van a devolver, pero él tiene que pagar, es el culpable del homicidio de mi hija. De lo contrario ella estaría acá con nosotros, todos la extrañamos un montón, casi todos los días iba a mi casa. Es muy horrible perder un hijo, es lo peor que le puede pasar a un padre, encima una joven que estaba criando a sus hijas”.
Asistencia del gobierno
Además de la declaración de la madre de la víctima fatal, el tribunal escuchó el testimonio del policía que actuó como sumariante la noche del siniestro. El testigo informó que revistaba en la comisaría de Solidaridad y que, al arribar al lugar, tanto las víctimas como el acusado ya habían sido trasladados al hospital.
Como un detalle que, seguramente no pasará por alto, sostuvo que la iluminación en ese sector era buena y que pudo ver la camioneta incrustada en el inmueble de bloques, los que cayeron encima de dos niños que, junto a otros chicos, veían tele dentro de la casa.
Frente a esta tragedia, la Dirección General de Asistencia Crítica del Ministerio de Desarrollo Social brindó contención a las familias afectadas. Se procedió a la entrega de módulos alimentarios, módulos complementarios, vestimenta para niños, niñas, mujer y varón, fardos de agua, kits de higiene, camas, colchones, sábanas y frazadas a las dos familias. También se coordinó y se gestionó colaboración con otros organismos gubernamentales.
Por el accidente, la familia sufrió la pérdida de tres habitaciones, en una de ellas había un local comercial. También se arruinó mobiliario, mercadería, documentación, indumentaria, calzado, entre otras pertenencias. A su vez, dos niños tuvieron que ser derivados al hospital para atención médica, sin riesgo de vida.