ESTADOS UNIDOS.- En su paso por la UFC, Sam Alvey llamó la atención por su mala racha de resultados. El oriundo de Estados Unidos alcanzó una mala seguidilla de nueve peleas seguidas, de las cuales perdió ocho y empató una. Lógicamente, los malos resultados impulsaron a la compañía de Dana White a dejar en libertad de acción al luchador.
Ahora, el pasado fin de semana, Sam Alvey consiguió una victoria en la promotora B2 Fighting Series 183. Alvey superó a Cameron Graham por la vía del nocaut en el tercer asalto del match. Al principio, Sam tuvo algunos problemas para lidiar con Graham, quien lo incomodó en los primeros dos rounds, lanzando una buena cantidad de golpes.
Después de la victoria, el luchador tomó el micrófono para pedir una pelea de boxeo contra Jake Paul. Las declaraciones de Alvey tomaron por sorpresa al público, pero es muy complicado que pueda obtener su deseo. Seguramente, Jake no este interesado en enfrentar a alguien con el curriculum reciente de Alvey.
La última victoria de Alvey se había registrado el 1 de junio del 2018 contra Gian Villante. En esa oportunidad, Sam obtuvo el triunfo por la vía de la decisión dividida, en un parejo combate. A partir de ese momento, la carrera de Alvey en la UFC se vino en picada, construyendo una de las peores rachas de derrotas de la historia de la promotora.
Otra cuestión que llama la atención del caso de Alvey, es que la empresa lo dejó terminar su contrato. En la UFC, los luchadores que acumulan tres o cuatro luchas seguidas pérdidas suelen ser liberados. Alvey, a pesar de acumular nueve derrotas, pudo continuar su carrera en la empresa hasta terminar su contrato.