SALTA – Luego de seis semanas de paro, la provincia de Salta comienza a recobrar su orden habitual y característico. Fueron días muy intensos, cargados de insultos, cánticos violentos y mucha agresión verbal. Los docentes autoconvocados se pusieron como objetivo protestar por un salario mejor y lograron un básico de 203 mil pesos. Pero en las últimas semanas, lo que era un reclamo más que justo, terminó desvirtuándose tras la irrupción de algunos operadores políticos de sectores opositores a Gustavo Sáenz.
Con la idea de evitar pasar por esta situación en agosto es que el gobernador provincial ya le ordenó a los ministros de Educación y Economía que estén atentos para evitar un nuevo conflicto. Por lo que se está barajando la posibilidad de aplicar en la provincia una cláusula gatillo, a fines de evitar que los chicos vuelvan a perder días de clases.
“Le agradezco a los docentes en su mayoría que hoy estén trabajando, que estén en el lugar que aman. Que hayamos podido llegar después de tantas idas y vueltas a un acuerdo. Creo que es fundamental el diálogo, yo lo vengo repitiendo hace mucho tiempo y se lo digo a mis ministros todos los días, más en un contexto inflacionario como el que tenemos. No la estamos pasando bien en la Argentina y Salta no es una isla”, dijo Gustavo Sáenz en recientes declaraciones sobre el conflicto docente.
“La vida me ha enseñado a ponerme en el lugar del otro y eso se lo digo a los ministros. Pensar cuales son sus necesidades y qué es lo que plantean siempre y cuando no sean posturas intransigentes y fundamentalistas que no se puedan resolver. Con mucho dialogo se puede hacer. Hay que buscar distintos canales de dialogo, no dejar de hablar nunca. Tratar de resolver las cuestiones”, explicó ante los medios de prensa.
“A partir de ahora empecemos a encontrar esos puentes que nos tienen que unir. Porque en definitiva tenemos que buscar soluciones y no culpables. Generalmente es más fácil echarle la culpa a uno o a otro. Hemos cometido errores de un lugar y del otro, hemos dejado que esto avance cuando podría haberse resuelto. Instruí al ministro de Educación y Economía para que busquemos una salida y en agosto no volvamos a tener el mismo problema”, destacó Gustavo Sáenz.
“Siempre ha sido premisa de este gobernador, que los salarios superen a la inflación y de hecho lo hicimos. Hemos subido el básico a 203 mil pesos. Les dimos la oportunidad que ellos nos digan cuál era la propuesta para que los chicos recuperen el contenido pero que en definitiva se pueda recuperarlo. La discusión no debe ser sólo salarial. He planteado la posibilidad que se vaya trabajando la posibilidad de establecer la cláusula gatillo”, manifestó el mandatario provincial.
Sobre el cierre de sus declaraciones y confiando que de ahora en más las cosas vuelvan a tomar el rumbo correcto, Gustavo Sáenz dijo: “Esto ya impacta directamente en el sueldo sin la necesidad de paritarias para que en agosto podamos trabajar normalmente y poder recuperar esa paz social que tanto queremos”.

Gustavo Sáenz fue el más atacado por la oposición
Ver a Claudio del Plá, a Verónica Caliva, a las organizaciones MST, CCC, Partido Obrero, Frente de Izquiera, fue quitándole seriedad a los reclamos. Y la gente que desde un principio estuvo del lado de los educadores, comenzó a poner distancia. Todo terminó de estallar tras la llegada de Eduardo Belliboni a Salta. El piquetero vino desde Buenos Aires para acompañar a los docentes. Pero en las fotos que subió a sus redes sociales, solo se lo vio rodeado de organizaciones políticas.
Luego de numerosas reuniones entre los docentes y el Gobierno provincial, Gustavo Sáenz instruyó y retó, en ese orden, a sus ministros para encontrar cuanto antes un punto final a este reclamo, algo que parece haber llegado. Las protestas sociales en Salta escalaron hasta la televisión internacional. A nivel nacional también se habló sobre las constantes marchas y peleas entre los docentes y el personal policial.
Luego de arduas semanas de negociación, propuestas y contrapropuestas, los docentes decidieron bajar un cambio, bajar las pancartas y volver a las aulas. El último anuncio por parte del gobierno de Sáenz dejó conforme a varios, por lo que se decidió ponerle un freno a las semanas de paro y retomar las clases. Se anunció un básico de 203 mil pesos y la posibilidad de un plan educativo que les permita recuperar los días de clase perdidos a los docentes, con el fin de evitar los descuentos.
Fueron días de malestar social que iba en aumento. La gente que no pertenece al rubro educativo y que en un principio estuvo con los docentes salteños, comenzó a mirar de reojo y con mucho recelo cuando con el correr de las semanas, no aflojaban en su postura intransigente. Entonces, lo que antes eran palabras de apoyo, se transformaron en insultos, pues las marchas impedían la libre circulación. Hoy por hoy y poco a poco, los salteños están volviendo a acomodarse en su cotidianeidad. La sensación de una mejor calidad de vida ya comienza a respirarse en La Linda.