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Opinión

Y fue la economía y la bronca

Hay otro poder del estado como lo es el Poder Legislativo con representación más horizontal y sin una mayoría especifica, también producto del voto popular. De eso también se trata.

Por Pablo Kosiner – Abogado, diplomado en Derecho Constitucional y Especialista en Políticas Públicas

En las elecciones presidenciales de 1992 en Estados Unidos, Bill Clinton popularizo la frase “ the economy, stupid”, ( la economía estúpido),para concentrar el debate de la campaña en la que enfrentaba al entonces presidente George Bush en cuestiones relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y en los requerimientos mas concretos e inmediatos. La dicotomía fue cambio contra más de los mismo.

En las elecciones recientes en Argentina, a pesar del triunfo de Sergio Massa en primera vuelta por mas de 7 puntos, el voto opositor se reconfiguró y claramente la demanda del “cambio” concentro sus expectativas en la figura emergente de Javier Milei que logro un triunfo con el 55,69 % de los votos y 11 puntos de diferencia en todo el país.

Cuando un gobierno no cumple las expectativas de la sociedad que mayoritariamente confió en él, es muy posible que pierda las elecciones de renovación presidencial. Claramente Sergio Massa realizó un esfuerzo tremendo en lograr competitividad y disputar la elección hasta el ultimo momento. Podría darse que tanto Horacio Larreta o Patricia Bullrich generen una victoria. Ahora bien, ¿que hizo que ese resultado fuera finalmente para Milei?

Veníamos diciendo que Javier Milei y su equipo habían instalado sobre la mesa de debate en la campaña algunas cuestiones de valores que lo hacían inconsistente y conflictivo: el mercado de órganos, la libre portación de armas, la eliminación de la coparticipación, la eliminación de la obra pública, el aceptar la teoría de la determinación de los kelpers para dirimir la soberanía de Malvina, y además se mostro con actitudes agresivas y cuasi misógenas y hasta negacionistas de la dictadura. Pero la bronca y el enojo fueron más fuertes.

Frente a estos valores disociados incluso del sentido común de la mayoría de los argentinos, fue la economía la definitoria del voto mayoritario. Da la sensación que la idea de cambio fue incluso mas allá de Milei y sus conflictivas propuestas. La bronca extrema le gano al miedo que esas ideas podían generar.

Por eso es inexplicable cuando una periodista colombiana le pregunto el Martes al Presidente Alberto Fernández si no asumía alguna responsabilidad en la derrota, la contestación fue un rotuno NO. Ese es el comienzo y el fin del problema. Ni el, ni los que promovieron su candidatura no asumen la responsabilidad del fracaso que es mas impactante cuando la derrota es en manos de un personaje tan contradictorio como Javier MILEI. Profundo debate se merece el peronismo.

Así como este contundente triunfo legitima al poder, también el futuro gobierno deberá tener la tolerancia y entendimiento que el 44 % que acompaño el mensaje de unidad nacional de Sergio Massa y no avala la agenda de Milei tenga voces que expresen esas ideas diferentes resultando muy preocupante una definición del futuro presidente como “argentinos de bien” solo para aquellos que lo votaron.

El 10 de Diciembre asumirá un nuevo gobierno en minoría, y nuevamente advierto que si se pretende imponer una agenda sin consensos ni acuerdos políticos y sociales estaremos frente a un nuevo fracaso. Hay otro poder del estado como lo es el Poder Legislativo con representación más horizontal y sin una mayoría especifica, también producto del voto popular. De eso también se trata.