Por Pablo Kosiner – Abogado, diplomado en Derecho Constitucional y Especialista en Políticas Públicas
En el año 2012 por Ley 26.741 nuestro país toma la determinación de declarar de interés público nacional y como objetivo prioritario el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos.
Esta determinación soberana tenía la finalidad fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones.
A los efectos de garantizar el cumplimiento de los objetivos planteados, se declaró a la vez la utilidad pública y sujeto a expropiación el cincuenta y un por ciento (51%) del patrimonio de YPF S.A representado por las acciones de Repsol YPF S.A., y además el cincuenta y un por ciento (51%) del patrimonio de Repsol YPF GAS S.A. representado por el sesenta por ciento (60%) de las acciones pertenecientes a Repsol Butano S.A.
La primer falacia a desmentir es que YPF sea una empresa del Estado. En efecto YPF es una Sociedad Anónima que cotiza en la bolsa de Nueva York de características privadas, que por la participación del estado nacional y las provincias (entre ellas Salta), otorga a esa representación accionaria un rol estratégico en las decisiones sobre desarrollo estratégico de Argentina.
La Compañía YPF S.A. por lo tanto no se encuentra incorporada al presupuesto nacional, ni su gastos en materia de recursos humanos están afrontados por el Estado. Ello implica que administra su propio presupuesto, tiene autonomía en las decisiones administrativas y su plan de inversiones, y además tiene un sistema de auditorias externas propias sin involucrar presupuestos estatales.
El plan de YPF para el 2023 establece el reinicio de las exportaciones de petróleo liviano hacia Chile, gracias a la productividad de Vaca Muerta. Después de 16 años, cuando se cerró el Oleoducto Trasandino (Otasa) y como medida para atraer inversiones del exterior, YPF repartirá dividendos en dólares entre sus accionistas por primera vez desde hace 4 años.
En cuanto a sus situación económica la compañía informo oportunamente que arrojó una rentabilidad del negocio -EBITDA- de casi u$s 5000 millones y una ganancia neta de u$s 2200 millones. Existiendo además factores para esperar un crecimiento mucho mayor a partir del desarrollo del litio, la exploración en mar argentino, las mayores inversiones en vaca muerta, el gasoduscto NK, YPF Luz, YPF Agro y el desarrollo tecnológico, etc.
Queda en claro entonces que la decisión de desprenderse del paquete accionario de YPF no encuentra razones de índole económicas, ni de cargas hacia el estado, ni menos estratégicas. Solo quedaría pensar que existe un compromiso hacia algún grupo económico para quedarse con el control de la compañía.