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Opinión

Emiliano Durand manda a sus huestes a hablar de su reelección, pero nadie apuesta por su triunfo

El intendente capitalino Emiliano Durand parece haber olvidado que se ausentó de los últimos dos procesos electorales.

Emiliano Durand

SALTA.- (Por Diego Nofal) El intendente capitalino Emiliano Durand parece haber olvidado que se ausentó de los últimos dos procesos electorales, un gesto que le valió un reto público y ahora una guerra impositiva con el Gobierno provincial. Esa pulseada fiscal amenaza con llevarlo directamente a la quiebra financiera mientras los vecinos observan la escena con una mezcla de asombro y resignación. Lo más insólito es que Emiliano Durand no note que las últimas dos elecciones en su distrito las perdió por paliza, un dato que cualquier analista de café podría recitarle sin necesidad de encuestas.

Con esa memoria tan selectiva, el intendente mandó a Juan Manuel Chalabe a hablar de su futura reelección como si fuera un hecho tan inevitable como las papas, de las que tanto me quejo, en las empanadas salteñas. Chalabe, su socio, jefe de Gabinete, amigo y compañero de viajes, pagados con dinero municipal, aseguró que Durand está completamente convencido de seguir manejando los destinos institucionales de la Municipalidad de Salta por otros 4 años. Claro, olvidó mencionar que los números recientes no lo acompañan, ni en las encuestas, ni en las esquina, donde la gente aprieta el volante con bronca.

Las mediciones nacionales de CB Consultores muestran al jefe comunal como el segundo intendente de grandes urbes con peor imagen en toda la Argentina, una distinción que seguramente no mandará a enmarcar en su despacho. Si usted no es de quienes creen en las encuestas, basta con salir a recorrer la capital y hablar con algún trabajador del volante, ya sea de Uber, taxi, camiones o fletes. Todos coinciden en lo mismo, la ciudad está hecha un desastre y las calles parecen dibujadas por un topo con problemas de orientación.

Cada dos meses hay un corte prolongadísimo en alguna arteria de altísima circulación para realizar una repavimentación que durará, con suerte, lo que tardan en licitar el próximo arreglo. Las calles destruidas son ya un paisaje habitual que compite en fealdad con las promesas de campaña olvidadas en los cajones municipales. El automovilista salteño desarrolló una habilidad casi circense para esquivar pozos mientras reza para que no se le rompa un amortiguador.

Emiliano Durand gastó, según registros periodísticos y el presupuesto municipal, alrededor de cinco mil millones de pesos en pauta publicitaria, una cifra que alcanzaría para tapar varios cráteres simbólicos. El problema es que se olvidó que ese dinero proviene de los bolsillos de todos y se creyó el halago de los medios, que es muy distinto al humor del ciudadano de a pie. En los medios abunda la propaganda municipal edulcorada, en las calles sobra la bronca por servicios municipales que brillan por su ausencia.

Para colmo, se ha desatado una guerra desde el ente regulador para sacar las tasas municipales de las boletas eléctricas, una jugada que podría ahogar financieramente al municipio y sentenciar un anticipadísimo final de gestión. Recordemos que Durand subió los tributos municipales alrededor de un quinientos por ciento, una escalada que dejó a los contribuyentes con la billetera en terapia intensiva. Nada augura una reelección triunfal, salvo los comentarios en los medios de comunicación a los que se les paga con fondos que, por supuesto, no salen del bolsillo del intendente.

En realidad, no les paga él, pagamos todos los salteños con la misma paciencia con la que se soportan los cortes callejeros. Las declaraciones del funcionario de mayor confianza del intendente, ese mismo que viaja con fondos públicos y teje relatos optimistas, nos anticipan un intento reeleccionario que con seguridad terminaremos costeando los vecinos con más aumentos y servicios ausentes. La apuesta está lanzada sobre una mesa que cojea tanto como las calles del centro, mientras la ciudadanía observa el juego con un escepticismo que ya no se disimula con pauta.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.