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Opinión

EL RIESGO DEL DESFINANCIAMIENTO A LAS PROVINCIAS

El combo del desfinanciamiento de recursos coparticipables, la eliminación de transferencias directas, puede ser catastrófico para nuestras provincias.

Por Pablo Kosiner

En el mes de setiembre de este año, al momento de tomarse las decisiones de subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias buscando eliminar el último escalón, y de esta manera dejarlo prácticamente inexistente, y además la quita del IVA a productos de la canasta básica, expresé la imperiosa necesidad que de manera urgente se establezca la manera de compensar al conjunto de las provincias argentinas por los recursos coparticipables que iban a dejar de percibir.

Esa merma de ingresos que iban a sustraerse unilateralmente de las arcas provinciales generaría automáticamente un desfinanciamiento atento al cambio de paradigma en cuanto a los fondos que cada provincia había presupuestado para el año 2023 conforme las pautas que también el estado nacional había plasmado y las disposiciones legales en materia de coparticipación federal.

Claramente no parecía una decisión desacertada elevar el mínimo no imponible de ganancias haciéndolo más justo, pero entendiendo que las provincias debían sentarse inmediatamente con el Gobierno Nacional para poder llegar a un acuerdo por compensación de esos recursos que por otra parte son de propiedad de cada una de ellas.

Hoy, la intención del Gobierno Nacional es la reversión del impuesto a las ganancias y volverlo a instalar en los términos previos a la ley 27725 votada incluso por el propio Javier Milei.  Con el discurso de ser un “pedido de los gobernadores para resolver sus desfinanciamientos”, pero en realidad busca además hacer más simple el camino al déficit 0 que se plantea como objetivo el gobierno nacional.

Ante esta situación la postura de los gobernadores deberá ser no caer en esa trampa discursiva que busca hacerlos cargo de la reinstalación de esa carga impositiva a los salarios y que volvería a perjudicar a millones de argentinos.

La solución más justa es un esquema alternativo que consista en garantizar la coparticipación del 50 por ciento del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (impuesto al cheque). De esta manera se compensaría el agujero que se generó en las cuentas provinciales

Incluso esta propuesta originaria de gobernadores justicialistas fue consolidada por el aporte de mandatarios de Juntos por el Cambio con la variante de incorporar a la masa coparticipable el 25 por ciento de la recaudación del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios y el 35 por ciento de la recaudación del Impuesto País.

En el ajuste del 3 porciento del PBI, la reversión de ganancias implica un 0,4%. El combo del desfinanciamiento de recursos coparticipables, la eliminación de transferencias directas y el fin de la obra pública nacional en territorios provinciales puede ser catastrófico para nuestras provincias.