Calles de Salta: (Dr. Federico Mena-Martínez Castro).-
José María Paz y Haedo nació en Córdoba el 9 de septiembre de 1791. Era hijo de José de Paz Durán y de Tiburcia Haedo Roldán, perteneciente ambos progenitores a distinguidas familias de la zona. Sus primeros estudios los realizó en la escuela de San Francisco, para luego en el año 1804, ingresar en carácter de interno en el Seminario de Loreto.
En este Seminario cursó las disciplinas de filosofía y Teología. Posteriormente el joven José María ingresa a la Universidad de Córdoba, donde realizó tres cursos de Jurisprudencia y dos de matemática. Estos estudios naturalmente contribuyeron grandemente a su formación intelectual como asimismo su formación moral.
Cuando deviene la Revolución de Mayo, su patriotismo le hace abandonar los estudios que cursaba, para ingresar inmediatamente en el año 1810, con el grado de Capitán de Milicias. Había ingresado al Ejército del Norte, y ese año le tocó cumplir una misión en Jujuy, llevando municiones a este Ejército al cual había ingresado en el año 1811. Había ingresado al mismo con su hermano Julián.
Ese año de 1811 recibió la orden de marchar al Alto Perú para incorporarse al ejército del norte y estuvo combatiendo en las batallas de Las Piedras y también en la batalla de Tucumán al año siguiente como ayudante del Barón de Holemberg. El año subsiguiente, ya con el grado de Capitán, participa en la Batalla de Salta. Luego de ello estuvo presente en los desastres de Vicapugio y Ayohuma, Puesto del Marqués y Venta y Media.
Por su valor en las batallas le cupo el honor de recibir la insignia “de los defensores de la patria”. En la última de las batallas nombradas recibió una herida de bala le dejó inutilizado para siempre su brazo derecho; la mencionada herida le fue realizada mientras realizaba un reconocimiento de avanzada, don de los realistas al advertir su presencia le tirotearon provocándole la herida que le haría llamarlo “el manco Paz”.
En el año 1813, después de la Batalla de Salta, recibió los despachos de Capitán. En el año 1814 estuvo frente a los batallones Dragones de la Patria, en momentos que era ascendido al grado de Coronel. Corría el año 1817 y Manuel Belgrano recibió la orden participar en la guerras civil propiciada por el centralismo de Buenos Aires; esto ocurría solamente a un año de la declaración de la independencia de la patria.
Tanto San Martín como Belgrano se negaron a participar en ella. Es entonces que el Directorio le ordena partir y ponerse bajo el mando de su comprovinciano Juan Bautista Bustos, para luchar contra el caudillo santafecino Estanislao López, a la sazón jefe de las fuerzas federales. Tomó parte en la Batalla de la Herradura, pero ambos jefes fueron vencidos.
Posteriormente a esto se produce el Motín de Arequito del cual fue uno de sus principales cabecillas, junto al General Juan Bautista Bustos y al Coronel Alejandro Heredia. Sublevaron parte del ejército que volvió a Buenos aires y con esto evitaron que participaran de esa lucha entre hermanos y se dedicaran a combatir a quien era realmente su enemigo: los realistas. Bustos aprovechó la ocasión para hacerse del gobierno de Córdoba.
Más tarde Paz tuvo una serie de desinteligencias con Bustos que lo envió arrestado a la Rioja, previo a una intentona fracasada de don José María, que pretendía llevar las fuerzas a la frontera norte donde peleaba Güemes defendiendo la frontera. En el año 1823, viajó a Catamarca donde preparó unos doscientos soldados al que nombró “ Batallón de Cazadores”, llevándolos ulteriormente a Salta.
Previamente había Descansado en Santiago del Estero y por orden de José Pérez de Urdinenea volvió nuevamente al servicio.
También en la ciudad de Salta preparo un contingente de tropas que participarían en la guerra contra el Brasil. Es entonces que combatió en las Batallas de Ituzaingó y Camacuá en el año 1827. El objetivo de esta guerra era el de liberar a la provincia Cisplatina y a las Misiones Orientales. Al regresar Alvear a Buenos Aires, Paz queda como Jefe del Estado Mayor del Ejército de Operaciones, hasta que se firmó el tratadote Paz en el año 1829-
Después de participar en esta guerra donde pasó a ser el primer Jefe del Estado Mayor General; el primer comandante General de Carrera en el país. Decidido a luchar en contra de Juan Manuel de Rosas, marchó sobre Córdoba donde batió a Bustos en San Roque y a Facundo Quiroga en La Tablado; ya siendo Gobernador de la provincia vuelve a derrotarlo en la batalla de Oncativo. En estaos combates donde demostró sus singulares dotes de estratega militar.
Fue Jefe de la Liga Unitaria a la que se habían adherido varias provincias, pero sus triunfos forzaron a los federales a invadir Córdoba. Paz salió al encuentro de su oponente el General Estanislao López, acción en la que su caballo fue boleado y hecho prisionero por largo tiempo. Esto ocurría un 10 de mayo de 1831. Quizá los acontecimientos de la patria hubieran sido distintos de no haber mediado este hecho. En los tiempos de la prisión se casó y redactó sus memorias. Ya había sido nombrado General por Carlos María de Alvear.
Fue liberado en 1839, para luego dirigirse a Colonia. Estando en Corrientes Ferré le dio la dirección del ejército, combatiendo con el General Pascual Echagüe y derrotado en Caaguazú. Pasó luego a Entre Ríos pero, por desinteligencias con Ferré paso a la Banda Oriental, donde participó de la lucha que se libraba contra Oribe, que tenía sitiada la ciudad. Vuelve al Corrientes y estando en dicha provincia el General Madariaga lo nombra Comandante del Cuarto Ejército.
Posteriormente Urquiza invade Corrientes y la victoria de Laguna Limpia. Dentro de la síntesis de sus batallas diremos que al retirarse luego del ejército, se dirigió al Paraguay y luego al Brasil. En este país vivió muy pobremente, pero con el incentivo de poder terminar sus Memorias, que constituyeron un clásico de la literatura nacional.
José María Paz luego vuelve a Buenos Aires donde estuvo encargado de formar un ejército en la frontera con Santa Fe. Cuando Hilario Lagos sitiaba la ciudad de Buenos Aires, la defendió con éxito al firmar el tratado de paz correspondiente- También desempeñó tareas políticas al ser nombrado Ministro de Guerra de Buenos Aires durante las administraciones de Pinto y Obligado.
Ya estaba retirado de la vida pública, cuando fue elegido miembro de la Constituyente de Buenos Aires en 1854, pero sólo pudo asistir a la sesión final. Durante el fragor de las luchas en que se vio envuelto, este gran estratega militar empleó siempre en sus cartas o mensajes a sus subordinados, escritas en claves criptográficas, ante la eventualidad que pudieran ser capturadas por el enemigo. Tengo en mis manos la interpretación de sus claves criptográficas de muy difícil dilucidación; no obstante pacientes estudios de investigadores del ramo, permitieron su entendimiento, aunque esta síntesis no es el mejor medio para mostrarlas.
Nos remitiremos a unos tramos de sus Memorias que resultan entendibles de la situación de la época, en vez de las difíciles numeraciones de la criptografía.
Memorias del General José María Paz
El general Paz preso en Santa Fe – Selección de fragmentos de sus memorias
-“A la noche llegamos al Sauce, primer lugar habitado de la provincia de Santa Fe, y a diez leguas de la capital. Es una población de indios abipones reducidos. Continuamos nuestra marcha y habiendo pasado en canoas el paso a Santo Tomé, en el Salado, que estaba extraordinariamente crecido, llegamos a las 4 de la tarde a Santa Fe” (p.221).
-“Qué mutación tan violenta la de mi estado… del poder a la dependencia más absoluta (p.223)
“Fui recibido por el ayudante Oroño, que regenteaba el edificio conocido por la Aduana, que está también la Casa de Gobierno, y que sirve al mismo tiempo de cárcel, de cuartel, de depósito de indios e indias, de almacén, parque, proveeduría, etc. (p.222).
-“El domingo 30 de octubre por la mañana entró a mi habitación el criado que me servía para decirme que acababa de oír que muchos de los presos que habían ido en la goleta “Uruguay” habían sido fusilados en San Nicolás; efectivamente, así había sucedido. (…) Todos ellos habían sido arrestados en Córdoba hacía cinco meses, habiendo sido conducidos desde allí a Santa Fe y luego a San Nicolás, muchos con gruesas barras de grillos y todos sufriendo las incomodidades de una rigurosa prisión. (…) El 28 de octubre de 1832 fueron fusilados del modo más cruel en la ciudad de San Nicolás diez oficiales o ciudadanos distinguidos, y otros dos, conducidos al pueblo de Salto, sufrieron la misma pena. Ésta se perpetró sin forma alguna de juicio, sin que se oyese descargo a los acusados y sin que sospechasen su sacrificio hasta el momento de verificarse. Una simple orden reservada de Rosas al comandante Ravelo, de San Nicolás, los llevó al suplicio en cuatro horas de término. (…) Orden de Rosas, subalterno de López, por cuanto López era general en Jefe de la dicha confederación”. (p.234-235).
Para finalizar diremos que este eximio General falleció en Buenos Aires el 22 de octubre de 1854, y estaba casado con su sobrina Margarita Weild. Fueron sus hijos:
1. José María Ezequiel Paz Weild,
2. María Josefina Catalina Paz Weild,
3. Josefa Rafaela Margarita Paz Weild, ,
4. José Andrés Paz Weild,
5. Rafael Paz Weild,
6. Rosa Paz Weild,