El cerebro es el único órgano que no se detiene. De hecho, se considera que aún después de la muerte continúa algunos momentos más «vivo». Es decir, que cuando ocurre una situación como la que el país enfrenta. Donde todo el aparato productivo sufre una detención mientras se produce el reacomodamiento para supuestamente partir en otro carril hacia el tránsito por un modelo distinto. Mientras tanto, la provincia debe continuar su marcha. Pareciera que los funcionarios han detenido sus cerebros, aún antes de fallecer (políticamente, se entiende).
El problema de los sucesos macroeconómicos es que se sustentan y terminan afectando a los más vulnerables. No importa cuál sea el modelo económico macro, siempre es el asalariado, el monotributista, el comerciante mediano o pequeño, quien termina pagando ese ajuste.
Esto lleva a decir que si el país, la región y la provincia en particular, comienzan a padecer de esa recesión, lo único que debería mantenerse en actividad debieran ser los cerebros de quienes gobiernan imaginando nuevas soluciones alternativas, porque la economía puede destrozarse, pero lo que hay que evitar a toda costa es el daño en el tejido social.
Claro está que a esta altura ese daño ya está provocado y en todo caso la situación actual lo que hace es profundizarlo, de allí entonces que sería bueno hallar en los discursos del oficialismo ideas destellantes que indiquen caminos alternativos; pero no, todo continúa amarrado a la vieja costumbre de recibir dineros nacionales y distribuirlos localmente.
Ahora que esos dineros han comenzado a escasear, agravado todo con la quita de subsidios lo que impacta directamente en los servicios públicos, es donde es necesario pensar aquello que los clásicos de la economía recomiendan y que se ha visto sobre todo en la Europa de la posguerra, que se llama «Gabinete de crisis» que se forma convocando a los ciudadanos más lúcidos para que asesoren o imaginen estas ideas que la coyuntura exige. Lástima, que, en Salta, lo que parece verse más bien es la «Crisis de un gabinete».
Hay que decirlo de esta manera ya que el gobernador, Gustavo Sáenz, viendo como protagonista principal el modo en que la situación se va tornando a cada día más difícil no parece mostrar reflejos políticos como para agilizar la sinapsis de sus funcionarios y por el contrario los nombramientos efectuados causan más duda que satisfacciones.
La cuestión de la sustentabilidad
Desde los anales de la historia argentina el periodismo siempre ha marcado rumbos, abierto caminos y anticipado los tiempos. De allí que entendamos necesario insertar ideas que no vemos en el discurso de la clase dirigente. El mundo y consecuentemente el país y la provincia, más allá de la crisis tan profunda que atraviesan, son parte además de un proceso de cambio sustancial a nivel global donde los paradigmas heredados de la Modernidad como Patria, familia, incluso Dios, están cambiando hasta casi desaparecer, al menos tal como se los había conocido.
Cuando se refería anteriormente al proceso de regionalización, hay que pensar en un modelo de subdivisión o integración de los países para formar nuevas estructuras que se denominan Región. Recientemente, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele lo ha manifestado claramente al decir que el suyo y los países circundantes deberían ir uniéndose en una nueva unidad territorial -léase formar otro país- más grande basados en sus cercanías étnicas, religiosas, culturales, etcétera, para crear un mercado de producción y consumo mayor.
En algún informe de los que se hallan en la Red, se atribuye a un trabajo presentado ante Naciones Unidas de que la República Argentina ofrece por su extensión la posibilidad de formar hasta tres regiones -¿paìses?- nuevos y diferentes. Esa supuesta «regionalización» estaría organizada mayormente sobre las capacidades productivas de cada región.
Y he aquí que la provincia de Salta, al ser una provincial central dentro de la Región NOA, en un ilusorio aunque hipotético futuro, conservaría ese liderazgo que además le viene por herencia histórica desde los tiempos precolombinos.
Alguna vez también hemos referido desde aquí que el intento más serio y visionario en este sentido fue el Norte Grande, pensado por Roberto Romero que tenía además su correlato económico y empresario con el GEICOS, que piloteaba Roberto Briones. Fue aquel un tiempo de lideres políticos, empresariales, sociales y sindicales, del cual hoy ya no quedan ni cenizas, sencillamente porque no hay hombres de esa talla en las actuales dirigencias.
Retomando la idea de la sustentabilidad, a ese movimiento geopolítico que se insinúa, no se halla que lo estén pensando como así tampoco se hable de generar a partir de este momento políticas sustentables.
Para quienes no estén quizás consustanciados con esta cuestión de la sustentabilidad, digamos que su importancia en el Nuevo Orden Mundial radica en la necesidad imperante de comenzar a pensar en función de los desafíos globales interconectados que ya están afectando a la humanidad, tales como, el medio ambiente y la economía. Ya todo el orbe -incluida Salta, hay que repetirlo-, ha ingresado a este nuevo esquema que demanda enfoques más integrados y sostenibles para abordar problemas clave.
En titulares de los días pasados se denuncia, por ejemplo, la magnitud con que se continúa la deforestación en Salta lo cual conlleva a una pérdida irreparable de biodiversidad. Estas actividades a su vez generan contaminación y promueven la escasez de recursos, y como se comprueba, estos son desafíos que no conocen fronteras locales ni nacionales. La sustentabilidad ofrece un enfoque global para abordar estos problemas, reconociendo la interconexión de los sistemas ambientales, sociales y económicos.
Sí, es muy común escuchar en los discursos de los funcionarios la palabra «Crisis», que además de connotar problemas y problemáticas de todo tipo sobre las cuales se hace base, nadie parece recordar que «Crisis» en su etimología también representa «cambio».
Hablar de cambios es decir de desafíos, de toma de decisiones inteligentes para orientar el rumbo de una gestión hacia espacios de mayor claridad y tratar de abandonar el marco crítico en que se desarrolla hoy la provincia de Salta, por ejemplo.
Nada se logra con discursos políticos disparándole a las medidas del presidente de la Nación; además de eso que políticamente es lo que corresponde, aparece otra palabra que tampoco pareciera estar en la mente de los que manda: Resiliencia.
Pues se trata entonces de aplicar esa resiliencia ante la crisis a través de un enfoque sustentable. Como se ve, se han integrado los tres conceptos antes analizados (Crisis-Sustentabilidad-Resiliencia) en un solo bloque que además de dialéctico debe ser pragmático, es decir aplicable a la realidad. De nada sirve enunciar sobre estos temas sino al riesgo de quedar viviendo en un lugar de fantasía.
Esta trilogía de conceptos representa en los hechos capacidad de adaptarse a los nuevos desafíos: cambios climáticos, pandemias (como la que ya se anuncia en las redes sociales) u otras crisis que plantea este mundo globalizado. Bien decía Marshall Macluhan, allá por los ’80: «Somos todos vecinos en un mundo próximo», y ahora más que nunca ya que todo ese Nuevo Orden no ocurre en Suiza, Rusia, EE. UU. o Medio Oriente; está en el celular de cada uno.
La necesidad de un trasvasamiento generacional
Es curioso que gobiernos como el de Salta que se jactan de ser peronistas no apliquen una (bueno, no aplican ninguna) de las ideas sentadas por el general Juan Domingo Perón, como era aquella del «trasvasamiento generacional». Perón enseñaba la necesidad de armar semillero político, generar un almácigo peronista entre la juventud. No le hicieron caso y ahora no hay partido peronista más que en el sello y es una de la causad de que haya ganado la presidencia tan fácilmente un candidato ultraliberal.
Con estas ideas que exige el Nuevo Orden Mundial que comiencen a ponerse en práctica (sustentabilidad-resiliencia) ocurre lo mismo que con la política, de hecho, son políticas. Pero en el terreno en el que ingresamos de los cambios globales esta necesidad de formar a los niños y jóvenes en este nuevo marco mental de la «Responsabilidad Intergeneracional».
Si la sustentabilidad se basa en la responsabilidad hacia las generaciones futuras, entonces estamos hablando de educación. Y en el caso de Salta, donde la tradición curricular todavía contiene telarañas decimonónicas y en algunos casos razonamiento medievales, la tarea de realizar o poner en práctica esta «Responsabilidad intergeneracional» parece una cuestión no sólo difícil sino imposible. Al menos en las actuales circunstancias donde la persona que acaba de asumir la responsabilidad del Ministerio de Educación pareciera estar más preocupada en que los niños aprendan el Catecismo de las 99 preguntas y se elimine la Educación Sexual Integral -ESI- (que es un oprobio bajo todo punto de vista, hay que decirlo), que esté pensando o en conocimiento al menos de esta necesidad de formar a los educandos en las ideas que les propongan habilitarlos para un futuro próspero y saludable.
Precisamente, la educación en este esquema de pensamiento que desgranamos en fundamental porque la sostenibilidad promueve la inclusión y la equidad, dos de los pilares sobre los que se articula -o se intentó articular- el nuevo concepto de educación. Y esto porque ese Nuevo Orden que se pregona sostiene como uno de sus principios la aspiración a reducir las disparidades sociales y económicas, asegurando que los beneficios del desarrollo sean compartidos de manera justa entre todas las comunidades: ¿Una utopía? Es más que probable, pero debe quedar claro que sobre estos andariveles se está movilizando el mundo contemporáneo.
Luego, para que una provincia o región, según estos nuevos parámetros sea competitiva, particularmente cuando se cuenta con todos los recursos que tiene la provincia de Salta, es necesario enseñar a ser innovadores y competitivos, dos conceptos que no se aprecian en las currìculas escolares.
Esa transición hacia prácticas más sostenibles impulsa la innovación y la competitividad como única manera de adaptarse a las demandas cambiantes de los consumidores y las regulaciones.
La cuestión de los Recursos
La provincia de Salta es productora y proveedora de recursos naturales que son cada vez más apreciables en este nuevo contexto mundial. De hecho, en el litio existe una de las riquezas que más atraen inversores. Que se podría hacer en mejores condiciones para Salta, también es cierto, pero eso es otra discusión. Digamos así que la sustentabilidad impone la gestión responsable de los recursos naturales. En un mundo con limitaciones de recursos, es crucial adoptar prácticas que minimicen el agotamiento de recursos y fomenten la gestión sostenible, dos conceptos que en Salta no se sabe que se estén practicando.
Adiós a la justicia social
En el concepto del modelo libertario la justicia social es un enemigo, una política inaceptable y como ya se ve vienen con todo el impulso para erradicarla del terreno político argentino. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo proveer a la demanda social de necesidad?
Evidentemente se está estableciendo en la República Argentina un modelo desconocido para la cultura y la idiosincrasia de sus habitantes. Si por caso en algún momento se lograra desmontar este concepto de justicia social, en el discurso del Nuevo Orden Mundial se habla de «Estabilidad Social».
Esa idea de la estabilidad social está indicando que hay que cambiar la forma de pensar, donde la educación vuelve a ser la base de una nueva sociedad. Porque desde un enfoque sostenible se contribuye a la estabilidad social abordando temas como la pobreza, la seguridad alimentaria y el acceso a la educación y la salud. La estabilidad social es esencial para la paz y el desarrollo a largo plazo.
Interdependencia de sistemas
Desde el periodismo, tal su impronta, es que ponemos estos temas, primero como docencia para poner en conocimiento cuestiones que no están de común en los medios de prensa y luego, como aporte para la reflexión política, porque si hoy la dirigencia no está hablando de estos temas, sino no los analizan y si no intentan ir realizando los cambios, no es exagerado decir que la provincia no será sustentable en el nuevo escenario que ya está planteado.
Entonces, una vez analizada la grilla de las nuevas categorías del pensamiento político, debemos avanzar hacia el reconocimiento de la Interdependencia entre los sistemas humano y natural. Un Nuevo Orden Mundial debe reconocer que la salud de la economía está intrínsecamente vinculada a la salud del medio ambiente y de las comunidades.
Hablar de comunidades plantea la cuestión de las intendencias donde aquella mención inicial sobre la actividad cerebral no estaría precisamente desarrollada en algunos alcaldes que hoy tienen problemas para encauzar la política «a la criolla» que vienen desarrollando, cuánto más complejo será que comprendan estas nuevas realidades. No es el menor la cuestión toda vez que en la medida en que esos intendentes no adapten su pensamiento y no capaciten a sus funcionarios en estas ideas, el retraso de sus pueblos está asegurado. Y la sumatoria de municipios sin ideas de progreso termina afectando al conjunto de la provincia.
En resumen, la sustentabilidad no es simplemente una opción, sino un imperativo de la hora actual, donde la resiliencia, la equidad y la responsabilidad son fundamentales para enfrentar los desafíos emergentes y construir un futuro más armonioso y sostenible.
Los paros y el desarrollo sostenible en Salta
Hay que ponerlo en estos términos, la República Argentina es un país subdesarrollado intelectualmente antes que económicamente. Cuando se presenta el desafío de un cambio tan rotundo -o supuesto cambio- de modelo socio económico, surge la vieja política en toda su dimensión expresada a través de los paros que organizan los sindicatos.
Ese modelo de país subsidiado y restringido a la voluntad de un grupo de capitostes subdesarrollados intelectualmente (no es peyorativo, sino un dato de la realidad), se ha terminado. De hecho, las protestas no tienen base popular genuina, sino que se organizan bajo el imperio de lo que determinan las cúpulas político-sindicales en función de sus intereses que están relacionados con el poder y el dinero.
Aunque suene utópico, en el nuevo modelo global, los intereses de cúpulas siguen siendo manejados de la misma manera, pero en esferas más altas que los sindicatos y los propios gobiernos, la diferencia radica en que ese concepto de poder ha bajado hacia las masas. Para explicarlo mejor diremos que esas cúpulas haciendo realidad aquel otro concepto de Macluhan «El mensaje es el masaje», formatean los cerebros de las masas haciéndolos pensar en que ellos deciden en democracia. En el fondo, funciona igual que lo que se ha hecho hasta aquí, sólo que el manejo de las conciencias es más sutil y tiende -a diferencia de la política tradicional- a buscar una idea peregrina de progreso, pero en base a otros intereses.
De esto surge que la política de los paros laborales ya no sólo está perimida, sino que además es estéril a los fines del progreso general. Tal vez, conscientes o no de esto que venimos desarrollando, un ejemplo de cambio de actitud lo encontramos en la Cámara de Minería que taxativamente planteó su disconformidad con la medida de fuerza llamando a reconsiderarla en pro del diálogo y la construcción conjunta de soluciones. «En el barrio» se diría ¡Esa es la actitud!
Precisamente, hallamos en el texto del comunicado que la Entidad «comprometida con el desarrollo sostenible y responsable de la actividad minera en la región, destacó su compromiso con el diálogo como herramienta clave para enfrentar los desafíos y construir soluciones beneficiosas para la comunidad. Además, hizo hincapié en la importancia de trabajar de manera colaborativa y constructiva, resaltando el valor de la participación ciudadana en un sistema democrático.» Desde la óptica en que planteamos este debate, debemos coincidir y decir que están comprendiendo ese espíritu de cambio global.
Y agrega la Cámara de Minería que son «la cooperación y la búsqueda de consensos son fundamentales para promover un ambiente propicio que favorezca el crecimiento económico y social en la región.»
No es extraño que sea así ya que la minería en Salta tiene una impronta muy particular a partir de la explotación del litio, un elemento químico que está íntimamente ligado a la problemática de la sustentabilidad y la cuestión eco ambiental en el contexto de la transición hacia la energía limpia y renovable.
Bien es cierto que la extracción del litio plantea desafíos ambientales y sociales que se extrae salmueras en salares o de minerales de litio, y ambos métodos pueden tener impactos en los ecosistemas locales y el acceso al agua, de allí que resulte crucial abordar estos desafíos para garantizar que la transición hacia la energía limpia no tenga un costo ambiental y social significativo.
Por eso, esta actividad es de suma importancia en Salta y atañe a las autoridades ya que a nivel internacional los gobiernos y las organizaciones internacionales están implementando políticas y regulaciones para garantizar que la extracción y producción de litio se realicen de manera sostenible y ética. Esto incluye medidas para proteger el medio ambiente, los derechos de las comunidades locales y la seguridad laboral.
Así, el pronunciamiento de la Cámara de Minería de Salta contra el paro se constituye en un ejemplo a seguir, respecto del cual sabemos que hay otras entidades calibrando su pensamiento en la misma dirección.
Como resumen podemos decir entonces que es necesario que las autoridades de Salta hagan funcionar sus cerebros, no más allá de la muerte sino de los tiempos. Como nunca antes en la historia, la provincia (el país) necesita autoridades con visión de estadistas, porque a diferencia de otras épocas en que los estadistas miraban hacia veinte años hacia adelante, en los días actuales, ese futuro ¡es ya, ahora! El que no lo comprenda, lamentablemente, quedará fuera del juego. Y el pueblo también.-