SALTA (Redacción) – El gobernador Gustavo Sáenz debería dejar de hace videitos para las redes sociales y enfocarse en garantizar que los comercios de Salta puedan pagar las tarifas eléctricas. Con el último tarifazo aplicado por EDESA las boletas se han vuelto prácticamente imposible de pagar. Esto genera gran preocupación en diferentes sectores empresariales de la provincia.
El presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, contó la delicada situación que atraviesan los comerciantes salteños. Después de dialogar con las autoridades de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) se reconoció que la luz más cara del país se encuentra en territorio local. Mientras tanto, el gobernador Sáenz sigue con sus posteos rimbombantes sin hacerse cargo de este problema.
«Nosotros hemos hablado con gente de la CAME que sabe leer toda la factura y la normativa que tenemos nosotros. Ellos lo que nos confirmaron fue que pagamos la luz más cara de Argentina«, relató Herrera en el programa Periodismo Animal. Ayer también ya quedó demostrado que no se trata de un problema de federalismo en sí porque Jujuy, Catamarca y La Rioja tienen tarifas más económicas.
¿Y la apuesta al turismo?
Tanto le gusta a Gustavo Sáenz vociferar su apuesta al turismo y al desarrollo local. Sin embargo, hoy quienes están teniendo problema para pagar los impuestos ante el terrible aumento de los mismos. De tal manera, Juan Lucero, presidente de la Cámara del sector advirtió que entre energía, agua e impuestos municipales se volvió imposible de pagar las tarifas.
«Particularmente mi negocio, de $250.000 a un millón aproximadamente me llegó», contó Lucero. Eso es aproximadamente un incremento del 300%, en un escenario de caída de ventas, consumo y de actividad económica en general. «A todos le ha llegado distinto», continuó explicando el empresario del sector turístico.
Para colmo, «son ilegibles las facturas de luz, no sabes bien como se implementa o porque algunos tienen 180, 200 y pico y va cambiando», explicó. «Hay hoteles del centro que pagaban dos millones de pesos y le ha llegado cinco millones. En Orán de 1.700.000 le ha llegado cinco millones», relató estrepitosamente Lucero. A modo de cierre, concluyó reconociendo lo que está a la vista de todos, «se vuelve impagable».