SALTA – El gobierno de Javier Milei envió, una vez más, un nuevo proyecto de Ley Bases, con algunas modificaciones. En este sentido, se supo que el punto en donde se proponía que todas las empresas del sector tabacalero pagasen los mismos impuestos, ya no está. Y Carlos Zapata fue acusado de ser el responsable.
Esto desató una estampida de acusaciones cruzadas. Incluso, Gustavo Sáenz lanzó un fuerte comunicado, apuntándole directamente al diputado libertario, quien no dudó en salir a contestarle en forma directa.
Sáenz también cuestionó al Presidente, ya que dijo haber cedido ante la presión de un diputado (haciendo referencia a Zapata) y allanarle el camino al “señor tabaco”. Ante las duras acusaciones en su contra, Zapata no dudó en contestar y salir a defenderse. A través de Radio Salta, aclaró que él no tuvo nada que ver con las modificaciones.
En dialogo con ese medio, Zapata aseguró que: “Lo único que quiero es mejorar la recaudación, quiero que todos paguen lo mismo y caí en medio del lobby de dos grandes del sector como son Sarandí y Massalín”. También hizo referencia a la denuncia penal que existe en su contra.
Es menester recordar que el senador provincial, Enrique Cornejo, denunció penalmente a Carlos Zapata, acusándolo de querer perjudicar al sector tabacalero y de hacer lobby. Ante esto, Zapata fue claro y contundente al decir: “Ningún diputado o senador puede ser perseguido por sus ideas. Esto viene muy amañado por maniobras para desprestigiarme”.
En este punto, Zapata aseguró que se trata de una movida política en su contra, con el único fin de presionarlo para que cambie su voto con respecto a la Ley Bases que, prontamente, sería tratada en Diputados. En cuanto a las acusaciones que realizó el mandatario provincial, Zapata no dudó en responderle.
La respuesta de Carlos Zapata
“Yo no soy cagón como el gobernador, yo sí doy nombres”, disparó Carlos Zapata, molesto por la posición en la que se encunetra. Además, reveló que recibió una convocatoria de Darío Pulenta -director externo de Philip Morris International o Massalín-. Allí, el diputado libertario reveló que “él quería que me junte a acordar” y “lo mandé a vender almanaques”, dijo.
Antes de cerrar fue directo a Gustavo Sáenz, y se preguntó en forma retórica “¿Qué le pasa al gobernador Sáenz? ¿Está nervioso?”. La grieta entre los diputados libertarios y el Gobierno provincial es cada día más grande. Y todo indica que no existe un punto de unidad, para que se pueda legislar en beneficio de la provincia.