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Vinos y Lugares

Wine Time: la hora del vino

Se dedujo que la consulta parte del deseo inmediato y se asoció la hora de conexión con la hora de consumo.

Vinos

Existen pocas bebidas tan populares y que atraviesan fronteras y generaciones como el vino. Pero a pesar de ello, es cierto que cada cultura, sociedad y hasta persona le va brindando sus costumbres y preferencias, por lo que no nos equivocamos si planteamos que cada uno lo disfruta a su manera. Así se estandarizó lo que se denomina “Wine Time”, como el momento especial para descorchar una botella de Malbec, Chardonnay o la variedad que se desee.

A pesar de que la elección es amplia y variada, hay mayorías que nos permiten hablar de un momento estándar por excelencia para el consumo de vino, o en términos más cercanos al marketing, poder definir a “la hora del vino”. La misma está definida por ese momento del día en que, de acuerdo a estos relevamientos, mayor cantidad de gente está bebiendo una copa al mismo tiempo.

La investigación sobre el “Wine Time”

La investigación se denominó “Wine Time” y la hizo la empresa estadounidense Enolytics, la cual la presentó en las últimas semanas. Para llegar a la mencionada conclusión, analizó más de dos millones de datos que brindó la aplicación “Hello Vino”, que tiene miles de adeptos que recurren a ella para conseguir recomendaciones de vinos y maridajes. Por eso, se dedujo que la consulta parte del deseo inmediato y se asoció la hora de conexión con la hora de consumo.

La mediatarde

El resultado fue que hay dos momentos claros del día en los que predomina el consumo placentero de vino, sobretodo el Malbec. Por un lado, entre las 16 y las 18 horas de las jornadas hábiles, con un pico todavía mayor los viernes. El análisis muestra que este tiempo está marcado con los últimos minutos de la jornada laboral clásica, cuando probablemente están resueltos los temas del día. Son instantes de fuerte deseo de placer, de relajación y disfrute, en los que el vino muestra sus cualidades de alejar el estrés y distender. O por otro lado, esta franja horaria es la del instante inmediatamente posterior a dejar la oficina, donde se abre con más fuerza la opción de compartir la copa o el consumo social.

Qué sucede por la noche

En tanto, el otro gran momento está entre las 21 y las 22 horas. Pocas dudas caben que hablamos del vino que acompaña a la cena. Un rol distinto al anterior, ya que aquí puede ser nuestra amada bebida no la única protagonista sino que deba compartirlo con algún plato. Pero donde también deja ver sus atributos de maridaje, de compañía y complementación con la comida que se está consumiendo.

Así, podemos concluir que dos de las creencias que hay sobre el vino no están entre las primeras opciones de los consumidores, más allá que por supuesto sean muchos los que la llevan a cabo. Por un lado, el vino post almuerzo como el Malbec, donde se lo escoge para recargar las energías que decaen al almorzar y poder vencer al “traicionero” sueño que deviene al momento de la siesta.

Y la otra, es la presunción de que la bebida podría ser muy escogida como cierre del día. Tal vez aquí suponemos que incidan otros factores, como el hecho de evitar una bebida que en algunos tipos puede resultar pesada o de no tan sencilla digestión, en un momento del día en que por el contrario, se busca cenar liviano y poder acostarse sin inconvenientes.

Más allá de estas tradiciones, que por supuesto no son verdades universales, no está de más plantear con orgullo que nunca es un mal momento para recurrir a nuestra tan amada bebida, y que no habrá ocasión en que la recibamos con los brazos abiertos.