ARGENTINA. – Sin duda, Virginia resultó una de las participantes más beneficiadas con el arribo de los familiares y seres queridos a la casa de Gran Hermano. Más allá de la victoria de su hija en la votación positiva por la casa, Delfina revitalizó las ganas de jugar de la comediante, apuntando nuevamente a la realización de estrategias para posibles eliminaciones.
Semanas atrás, Virginia había manifestado que de cierta forma se rendía con el juego, ya que Juliana parecía imbatible en los días de eliminación. Incluso, al estar convencida de la inutilidad de las estrategias, pensaba renunciar a toda posibilidad, solo permaneciendo en la casa para ocupar un lugar en la final.
Ahora, gracias a la inyección anímica y de juego que significó su hija, Vir volvió a su facera más cerebral y calculadora. En varias oportunidades, ya manifestó sus intenciones de eliminar a “Furia” de la casa, entre otras personas que considera fuertes. De hecho, gracias a Delfina, esta semana puede estar tranquila debido al liderazgo transferido hacia ella.
La diferencia de Virginia con los otros jugadores que pusieron su objetivo en Juliana, radica en el enorme fandom que posee fuera de la casa. A lo largo de los meses, se estableció como una de las favoritas de la audiencia, logrando que el apoyo solo aumente con sus recientes confrontaciones a la entrenadora.
Con el correr de los días, seguramente se pueda apreciar los nuevos movimientos que ejecutará Virginia. Se debe tener en cuenta que Juliana, su gran rival, está sancionada y estará en placa todas las semanas hasta que termine el juego o salga eliminada, lo que le otorga una variante menos en la que pensar en Gran Hermano.