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Impensado: el mal momento que vivió Federico Coria tras su despedida de Roland Garros

El tenista argentino vivió una experiencia particular en el aeropuerto de Barcelona.

Federico Coria
Foto: @fedeecoria

ESPAÑA.- Después de quedar eliminado en su debut en el cuadro principal de Roland Garros tras caer con el estadounidense Taylor Fritz, Federico Coria vivió una jornada impensada. Tras despedirse de París, el tenista argentino recaló en Barcelona, aunque sufrió una experiencia particular en el aeropuerto, donde le robaron sus raquetas y el anillo de compromiso.

Coria, el hermano menor del Mago Guillermo, fue víctima de un asalto en la ciudad condal. Allí, el actual 71° del mundo alquiló un coche, pero mientras cargaba las maletas para dirigirse al hotel, ocurrió algo inesperado. “Nos robaron. Ayer llegamos a Barcelona, pedimos un auto al parking del aeropuerto. Los autos acá están de culata y no podés acceder con el carro de las valijas”, contó.

“Yo me subí al auto y Flor (su novia) vio que alguien salió corriendo. Ella lo persiguió por una de las escaleras del aeropuerto y yo también salí para otro lado. Cuando nos fuimos a buscar a esta persona, no cerré el auto y no sabemos si alguien se metió en el auto o qué, pero me sacaron las raquetas. También se llevaron la mochila de mi novia que tenía el anillo de compromiso, su celular, el pasaporte de ella”, confesó.

El robo a Federico Coria en Barcelona

Además, Federico Coria comentó: “Después del robo un empleado del lugar me dijo que robaban por esa zona. Le dije porque no me avisó antes. No sabía que era tan común que pase esto en el aeropuerto del Barcelona. Cuando fui a hacer la denuncia había dos personas más adelante que les habían robado. En el aeropuerto tienen cámaras, pero no me mostraron nada porque necesitan autorización de un juez”.

“Con la ubicación del celular fuimos a donde nos marcaba y empezamos a hablar con una propietaria del lugar que nos dijo que sabía que en el edificio había gente que robaba. Nos dijo que nos podía abrir, pero no quisimos arriesgarnos. En un aeropuerto, con tantas cámaras, no me hubiese imaginado que era tan común en Barcelona. Pero por lo que hablamos con la gente ahí era común”, cerró.