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El costo oculto de la transición verde: cómo contamina el litio más allá del consumo de agua

Científicos y organismos internacionales advierten sobre las alteraciones hidrológicas, el hundimiento de suelos y la persistencia de químicos eternos vinculados a la minería del litio.

Litio contaminante
Litio contaminante

(Salta).- La creciente demanda global de Litio para la transición energética ha encendido alarmas en la comunidad científica internacional. Recientes estudios advierten sobre las severas consecuencias ecológicas de su obtención intensiva en ecosistemas frágiles.

Según detalló ElIntransigente, el PNUMA subrayó la necesidad de reforzar los controles ambientales. El objetivo es evitar que la minería genere nuevos problemas ecológicos graves en el futuro cercano.

Diversas investigaciones publicadas por Nature Reviews Earth & Environment exponen riesgos críticos. El estudio sostiene que «investigaciones publicadas por Nature Reviews Earth & Environment sostienen que la extracción de litio puede provocar alteraciones hidrológicas, pérdida de biodiversidad y generación de residuos industriales».

Asimismo, los especialistas del Desert Research Institute de Estados Unidos advierten que el problema es profundo. Los investigadores sostienen que la extracción intensiva de salmueras puede «modificar los flujos naturales de agua subterránea y afectar humedales de altura».

Impactos en ecosistemas y biodiversidad

Por otro lado, un estudio sobre contaminación marina identificó graves daños en la fauna. Ya se han documentado «alteraciones fisiológicas en organismos acuáticos expuestos a determinadas concentraciones de litio», afectando a peces, algas e invertebrados.

Además, la fabricación de baterías de ion-litio utiliza componentes sumamente peligrosos para el entorno. Una investigación reveló que contienen sustancias conocidas como «químicos eternos» (PFAS) debido a su enorme persistencia en agua, aire y suelo.

En Chile, un estudio sobre el hundimiento del Salar de Atacama reveló datos preocupantes sobre el terreno. Sectores de la región registran descensos de entre «uno y dos centímetros por año» por décadas de extracción intensiva.

Desafíos para la transición energética

Por su parte, la FARN advierte sobre importantes vacíos de información en la Puna argentina. La fundación sostiene que faltan datos sobre los «efectos acumulativos que podría generar la explotación simultánea de múltiples proyectos mineros en una misma región».

Finalmente, la transición hacia energías limpias enfrenta un dilema ambiental que requiere atención inmediata. Las autoridades deben equilibrar la producción de Litio con la preservación de los recursos hídricos y la biodiversidad de los salares.

El caso argentino: Catamarca, Salta y Jujuy bajo la lupa

La discusión sobre los impactos ambientales del litio tiene especial relevancia en el norte argentino. Según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, Argentina integra junto a Chile y Bolivia el denominado “Triángulo del Litio”, una de las mayores reservas mundiales de este recurso estratégico.

En los últimos años, comunidades indígenas, organizaciones ambientales y especialistas en hidrología han cuestionado distintos proyectos ubicados en Catamarca, Salta y Jujuy por sus potenciales efectos sobre acuíferos, vegas altoandinas y humedales de altura.

Diversos informes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) sostienen que todavía existen importantes vacíos de información sobre el funcionamiento de los sistemas hídricos de la Puna y sobre los efectos acumulativos que podría generar la explotación simultánea de múltiples proyectos mineros en una misma región.

Uno de los cuestionamientos más frecuentes es que los estudios de impacto ambiental suelen analizar cada emprendimiento por separado, mientras que los especialistas reclaman evaluaciones integrales que contemplen el efecto combinado de todas las operaciones sobre una misma cuenca hidrogeológica.

La preocupación también alcanzó a organismos internacionales. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha advertido que la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética obliga a reforzar los controles ambientales para evitar que la solución al cambio climático genere nuevos problemas ecológicos.

En Catamarca, donde el litio se ha convertido en uno de los principales motores económicos de la provincia, el debate suele quedar eclipsado por las cifras de inversión, exportaciones y empleo. Sin embargo, investigadores y organizaciones ambientales sostienen que la discusión debería incluir qué ocurrirá con los recursos hídricos y los ecosistemas altoandinos dentro de veinte o treinta años.

La paradoja verde

El litio es fundamental para reducir las emisiones de carbono y avanzar hacia energías más limpias. Sin embargo, cada vez más investigaciones muestran que la transición energética también tiene costos ambientales que no siempre forman parte del debate público.

La evidencia científica disponible no cuestiona la importancia estratégica del litio para el futuro energético mundial. Lo que sí cuestiona es la idea de que se trata de un recurso completamente limpio o exento de impactos ambientales.

El litio puede ser indispensable para descarbonizar la economía mundial. Lo que ya no parece tan seguro es que pueda hacerlo sin dejar una huella ambiental significativa en los territorios donde se extrae. La transición energética avanza. La pregunta es quién pagará sus costos ocultos.

Las empresas detrás del boom del litio en el norte argentino

La expansión del litio en Argentina tiene nombres propios. En Catamarca, Salta y Jujuy operan algunas de las compañías mineras más importantes del mundo, responsables de proyectos que concentran inversiones por miles de millones de dólares y que, al mismo tiempo, son objeto de seguimiento por parte de organizaciones ambientales y comunidades locales.

En Catamarca, la producción está liderada por Livent Corporation (hoy integrada a Arcadium Lithium tras su fusión con Allkem), operadora histórica del proyecto Fénix en el Salar del Hombre Muerto. También participan POSCO Argentina, que desarrolla uno de los mayores proyectos de litio del país en el mismo salar, y Zijin Mining, controlante del proyecto Tres Quebradas (3Q), ubicado en Fiambalá.

En Salta, sobresalen proyectos impulsados por Eramine Sudamérica —subsidiaria del grupo francés Eramet— en el Salar Centenario Ratones; Ganfeng Lithium, una de las mayores productoras mundiales de litio, que participa en distintos emprendimientos de la Puna salteña; y Lithium South Development Corporation, entre otras firmas que avanzan en etapas de exploración y desarrollo.

En Jujuy, la producción está encabezada por Sales de Jujuy, integrada por Arcadium Lithium, la automotriz japonesa Toyota Tsusho y la estatal provincial JEMSE, en el Salar de Olaroz. También opera Minera Exar, controlada por la china Ganfeng Lithium y la canadiense Lithium Argentina, responsable de uno de los proyectos más grandes del país.

Las organizaciones ambientales sostienen que el desafío ya no pasa únicamente por evaluar cada emprendimiento de manera individual. Reclaman estudios independientes que analicen el impacto acumulativo de todas las operaciones que comparten una misma cuenca hidrogeológica, especialmente en ecosistemas de altura donde el agua constituye un recurso escaso y estratégico.

Según informes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y de distintos centros académicos especializados en hidrología de la Puna, la principal preocupación radica en determinar si la velocidad de extracción de salmueras y recursos hídricos es compatible con la capacidad natural de recuperación de estos sistemas ambientales.

Las empresas detrás del boom del litio en el norte argentino

La expansión del litio en Argentina tiene nombres propios. En Catamarca, Salta y Jujuy operan algunas de las compañías mineras más importantes del mundo, responsables de proyectos que concentran inversiones por miles de millones de dólares y que, al mismo tiempo, son objeto de seguimiento por parte de organizaciones ambientales y comunidades locales.

En Catamarca, la producción está liderada por Livent Corporation (hoy integrada a Arcadium Lithium tras su fusión con Allkem), operadora histórica del proyecto Fénix en el Salar del Hombre Muerto. También participan POSCO Argentina, que desarrolla uno de los mayores proyectos de litio del país en el mismo salar, y Zijin Mining, controlante del proyecto Tres Quebradas (3Q), ubicado en Fiambalá.

En Salta, sobresalen proyectos impulsados por Eramine Sudamérica —subsidiaria del grupo francés Eramet— en el Salar Centenario Ratones; Ganfeng Lithium, una de las mayores productoras mundiales de litio, que participa en distintos emprendimientos de la Puna salteña; y Lithium South Development Corporation, entre otras firmas que avanzan en etapas de exploración y desarrollo.

En Jujuy, la producción está encabezada por Sales de Jujuy, integrada por Arcadium Lithium, la automotriz japonesa Toyota Tsusho y la estatal provincial JEMSE, en el Salar de Olaroz. También opera Minera Exar, controlada por la china Ganfeng Lithium y la canadiense Lithium Argentina, responsable de uno de los proyectos más grandes del país.

Las organizaciones ambientales sostienen que el desafío ya no pasa únicamente por evaluar cada emprendimiento de manera individual. Reclaman estudios independientes que analicen el impacto acumulativo de todas las operaciones que comparten una misma cuenca hidrogeológica, especialmente en ecosistemas de altura donde el agua constituye un recurso escaso y estratégico.

Según informes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y de distintos centros académicos especializados en hidrología de la Puna, la principal preocupación radica en determinar si la velocidad de extracción de salmueras y recursos hídricos es compatible con la capacidad natural de recuperación de estos sistemas ambientales.