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Opinión

De una Salta gigante a un gobernador Saénz chiquitito

Sáenz que debería considerar cambiar o contratar un equipo de expertos en comunicación

gustavo sáenz

SALTA – Por José de Álzaga – Además de un discurso repleto de lugares comunes políticos que los salteños vienen escuchando desde hace décadas, el gobernador Gustavo Sáenz, parece haber descubierto las ganancias fundacionales que tiene la provincia de Salta y paradójicamente habla del “gigante dormido” desde un podio que recuerda a una escenografía de casa de muñecas.

No hilaremos mayores elucubraciones sobre los problemas de los salteños que según Sáenz “tiene todo lo que el mundo demanda” pero pagan los servicios más caros del país mientras en sus propias narices la vicepresidente Victoria Villarruel devuelve los reclamos del mandatario salteño diciéndoles que “Salta es una provincia aliada de La Libertad Avanza”; en una jornada güemesiana, esas palabras suenan a “Y bueno…, tienen que pagar todo más caro porque es una contribución forzosa a la crisis”, algo que el propio General Güemes les hubiera dicho a los hacendados de aquella época.

Pero al margen de las consideraciones políticas y desde la tribuna de un periodismo comprometido, es necesario acercarle al “primus inter pares” de Sáenz que debería considerar cambiar o contratar un equipo de expertos en comunicación porque sus publicistas parece que han trabajado para Walt Disney en la producción de “Blancanieves y los siete enanitos”, y no para realzar la imagen de un gobernador en crisis.

La psicología más elemental recomienda que el hablante debe estar sentado unos centímetros más alto que quien escucha para dar esa imagen de superioridad e importancia, algo que ya practica el gobernador suplementando su calzado, y no como en el caso de este video donde han puesto a Sáenz enfocado desde arriba lo que distorsiona la imagen mostrándolo con un cuerpo más pequeño y cabezón, casi como el caso de quienes padecen la patología del enanismo.

Además hay que considerar el escenario circundante; y en este caso han colocado a Sáenz en un medio de paredes en tono pastel con mobiliario blanco y con una toma en ese ángulo, pareciera que el gobernador está ubicado dentro la Casa de Barbie antes que un despacho de gobierno. No siempre el tono casual conviene al mensaje que se quiere exponer.

Hablando precisamente de mensaje, hay que rescatar que se trata de un gobernador que pretende liderar a una región, la más importante del país, pero quien haya suministrado los textos debe ser un veterinario que piensa que trata con un ternero mamón que demanda y demanda alimento antes que de un gobernador que quiere poner de pie a su provincia.

En ese sentido, el de poner de pie, no se debe exponer a un primer mandatario a una toma de imagen donde en la relación óptica de fondo-figura, el hombre da la sensación de estar parado sobre un banquito o similar, que completado con esa ambientación da por resultado más bien una propaganda del Circo Tianny cuando actuaba Tandarica, el famoso payaso borracho.

Es importante también la luz, porque en el juego de los claroscuros denota una presencia o la contraria; es decir, ¿quisieron mostrar un líder o hacer un corto farmacéutico sobre barbitúricos? La iluminación muestra a un Sáenz pálido, con los párpados adormilados y el rictus hierático, esforzando una sonrisa paternal. Se trataba nada menos que de un reclamo al presidente de la Nación por un tema sustancial para la provincia y los salteños. Nadie enviaría de embajador a Danny Devito en una escena de “Gemelos” a la hora de levantarse.

Por fin, ese acercamiento que no deja ver el escritorio al cual estaría sentado Sáenz, sino que el encuadre da la sensación a la imaginación del receptor del mensaje de que el gobernador estuviera colgado con sus antebrazos y las “patitas colgando” -diría la zamba-; poco serio todo.

Un último detalle, o se deja la barba bien crecida al modo de los caballeros o se lo muestra con la tez nuda de toda pilosidad, porque ese estado intermedio de barba tenue o rala, proporciona una imagen de individuo desaliñado, saliendo de alguna jarana continuada. Menos serio todavía.

Se sabe que el General Martín Miguel de Güemes habría sido de escasa estatura, pero bravío y barbado como los normandos conquistadores, de aspecto robusto y tono adusto en el gesto, no como esta muestra de un Gustavo Sáenz que más tiene de menesteroso pidiendo a la salida de un Te Deum que de un gobernador haciendo valer sus derechos.

¡Ah, y claro! El General Güemes pudo llevar adelante tal Gesta Gloriosa porque supo rodearse de un equipo de hombres bravíos y preclaros estrategas. Líderes en sus zonas, verdaderos lugartenientes de un líder como el gran gaucho, que no vendría tampoco siendo el caso del gobernador Sáenz.