SALTA – (Por Matilde Serra) – Los ilustrados recordarán al filósofo y economista estadounidense, Francis Fukuyama, cuando sostuvo que la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, marcaban el fin de la evolución ideológica de la humanidad.
Algo similar ha ocurrido en Salta, donde el último enclave político que parecía mantenerse en pie, ha caído; así, en esta provincia también se ha terminado la evolución política, porque el Partido Justicialista, otrora baluarte de los derechos de los marginados, ha conmemorado, nada menos que el 50 aniversario de la muerte de su líder, el General Juan Domingo Perón, convocando a memorar al “Primer trabajador” ¡A un Gorila!
Las tumbas de Perón y de Evita se han conmovido ante la surrealista imagen de ver al reconocido escritor y periodista, Ernesto Bisceglia, el “Primus Inter Pares” de los Gorilas, ensalzando la figura del “Líder”, cuando King Kong, al lado de este individuo es apenas un chimpancé loco.
Menos se comprende que esa tribuna haya estado conformada por una figura consular del radicalismo, como el Dr. Luis Zavaleta, y “peronistas” reconocidos como el “Indio” Godoy, quien ya debe estar alcanzado por un estado senil de gravedad para compartir ese espacio con Bisceglia. El mismo Walter Wayar, y hasta Gastón Galíndez, que prometía recuperar en su juventud al espíritu peronista. Toda esta gente debería ser ingresada en algún hospicio donde se traten desvaríos mentales.
Pero el escarnio no se detuvo allí, con no ser suficiente tamaño agravio al peronismo, este personaje, referente de la derecha más reaccionaria y ultraconservadora, un liberal que haría de Sarmiento y Mitre dos colegialas saltando al elástico, un oligarca que tiene en su mesa de luz la foto del general José Félix Uriburu y de Benito Mussolini, ¡Ha sido incorporado además al Consejo Académico de la Escuela de Formación del Partido Justicialista!
¿Será que pronto veremos a los peronistas alzando la mano derecha en recto, en lugar de agitar sus brazos con la “V” de la victoria?
Evidentemente, la conducción del peronismo de Salta debe estar bajo los efectos de algún alucinógeno para haber permitido esto que solamente tiene parecido con la caída de los Muros de Jericó. O quizás se deba a que dentro del “compañeraje” no existe ya ningún intelectual porque han hecho caso al dogma “alpargatas si, libros no”; o también -y tal vez sea lo más probable-, es que ya ningún dirigente o funcionario sabe nada sobre quién fue Perón y si hizo alguna cosa buena.
Pero la desgracia ya está consumada, el antipatria y liberal, Ernesto Bisceglia, por obra y gracia de los mismos que dicen ser peronistas, se ha convertido ahora en una figura representativa del peronismo. Nadie podrá ahora negarle esa “autoridad” de haberlo convertido en el “último compañero”. Menos mal que al general Perón le robaron sus manos, sino, seguramente, ya estaría ahorcando a cada uno de los dirigentes del Partido Justicialista.
Ante la visión apocalíptica que representa, Ernesto Bisceglia, hablando de Perón y enseñando peronismo, sin duda alguna se puede decir, que la historia se ha terminado.