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Salta

El futuro de Adorni en jaque: el «poroteo» clave y la encrucijada de los diputados salteños

Aunque desde la Casa Rosada intentan transmitir tranquilidad y aseguran contar con los números necesarios para desactivar la ofensiva de la oposición, los bloques dialoguistas ya no descartan habilitar el debate para su interpelación.

Manuel Adorni
Fuente: Captura de Pantalla.

SALTA – La estabilidad del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se deteriora a diario en los pasillos del Congreso. Aunque desde la Casa Rosada intentan transmitir tranquilidad y aseguran contar con los números necesarios para desactivar la ofensiva de la oposición, los bloques dialoguistas ya no descartan habilitar el debate para su interpelación. La presión surge tras el malestar que generaron sus explicaciones sobre el notable incremento de su patrimonio desde que asumió en la gestión pública, un tema que ya provocó distancia crítica e incluso documentos de advertencia por parte de socios políticos como el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR).

El mecanismo, amparado en el artículo 101 de la Constitución Nacional desde la reforma de 1994, contempla una primera etapa de interpelación y una eventual “moción de censura” que obligaría al funcionario a dejar su cargo si se alcanza la mayoría absoluta en ambas cámaras. En este escenario de extrema paridad y «poroteo» minucioso, cada voto cuenta, y la lupa está puesta sobre el comportamiento que adoptarán los representantes de las provincias.

El bloque salteño: entre la obediencia ciega y el enigma de las «múltiples lealtades»

En el mapa de la Cámara de Diputados, la delegación salteña muestra fisuras, alineamientos automáticos y profundos interrogantes que impiden al oficialismo cantar victoria de manera anticipada.

Por un lado, el Gobierno sabe que cuenta con un núcleo duro e incondicional. Los legisladores ultraoficialistas Eliana Bruno, Gabriela Flores, Julio Moreno y Carlos Zapata ya tienen definida su postura. Respondiendo ciegamente a las directivas de La Libertad Avanza —tal como lo han hecho desde el inicio de sus mandatos—, se limitarán a levantar la mano de manera disciplinada para rechazar el proyecto de la oposición, prescindiendo de cualquier tipo de argumentación o debate propio.

En la vereda opuesta se posiciona Bernardo Biella. Se espera que el legislador salteño vote a favor del proyecto opositor, sumando su apoyo a la necesidad de que el jefe de ministros rinda cuentas de manera urgente ante el Poder Legislativo.

Sin embargo, la verdadera incógnita de la votación radica en la conducta que adoptarán Pablo Outes y Yolanda Vega, dos diputados caracterizados por sus múltiples lealtades y un pragmatismo político que mantiene en vilo a ambos lados de la grieta parlamentaria: Yolanda Vega sigue siendo un misterio absoluto dentro del recinto. A la diputada aún no se le conoce la voz en la Cámara de Diputados, manteniendo un perfil extremadamente bajo que hace imposible predecir hacia dónde inclinará su balanza.

En tanto, a Pablo Outes las pocas veces que se lo escuchó hablar en el recinto fue para justificar de manera un tanto incómoda sus votos a favor de las iniciativas del gobierno de Javier Milei. Aunque su antecedente inmediato lo acerca al oficialismo, sus oscilaciones políticas no permiten que la Casa Rosada lo compute como un voto seguro.

Este factor de incertidumbre responde directamente a la dinámica política provincial: tanto Pablo Outes como Yolanda Vega se mantienen a la expectativa y aguardan las directivas que emanen del Centro Cívico Grand Bourg. Como legisladores que responden a la conducción del gobernador salteño, sus votos no se definirán por afinidades ideológicas con los bloques nacionales, sino por la estrategia de negociación y los intereses que la provincia priorice frente a la Casa Rosada en las próximas horas.

La estrategia oficialista para ganar tiempo

Para intentar frenar la avanzada que lidera el peronismo —con el senador José Mayans a la cabeza en la Cámara Alta—, los operadores del Gobierno, entre los que se mueven activamente la senadora Patricia Bullrich y el ministro del Interior, Diego Santilli, diagramaron un dique de contención: coordinaron que Adorni asista al Senado el próximo jueves 2 de julio para brindar su primer informe de gestión.

Con esta jugada buscan ganar semanas y diluir el pedido de sesión especial que la oposición reclama para este martes 23 de junio en Diputados. Mientras tanto, la vicepresidenta Victoria Villarruel mantiene su postura crítica ante las idas y vueltas de Adorni para justificar sus números personales, habiendo presionado originalmente para que esa comparecencia se realizara en junio.

La moneda está en el aire. La suerte de Adorni dependerá de la solidez de los bloques dialoguistas para sostener el reclamo de transparencia, pero, fundamentalmente, de aquellos legisladores que, como los dubitativos de Salta, manejan sus votos bajo la lógica del beneficio político y el misterio.