SALTA – (Por Matilde Serra)– El Gobernador avisó a su alineada tropa que si las cosas marchaban bien y seguían las buenas migas con el oficialismo nacional, hay ganas y entusiasmo para un tercer mandato en 2027. Lo que no contaba, era con tamaña deslealtad por parte de Emiliano Durand.
Pero desde los cuarteles de Avenida Paraguay, los ex urtubeicistas – ex saencistas- hoy durandistas, ya estaban mandando mensajes, haciendo llamados con el mensaje: “A Gustavo no le dan los números. El próximo gobernador es Emiliano Durand”. Si, así como leyeron.
Cuenta la historia que allá por mayo de 2023, horas después de la resaca por la reelección, hubo un sector del entorno del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que entre saludos y felicitaciones le dijo al Jefe: “Ojo con Emiliano”. Por entonces, no les prestó mucha atención y siguiendo con su estrategia avasalladora de poder, le impuso al jefe comunal referentes propios en el gabinete y le marcó la cancha a los concejales oficialistas (salvo un par) para que supieran bien a quién pertenecen sus bancas. Así llegaron al 10 de diciembre pasado, festejando abrazados y de la mano.
Pero como el primer mandatario provincial tiene una agenda más importante y problemas todavía más grandes en la Salta pobre, mientras hacía viajes a Buenos Aires para tocar las puertas que le abran un canal de diálogo directo a Javier Milei y empezaba con los videos en Tik Tok con nuevo peinado y barba relucida, en las huestes del CCM, entre feria y feria, se venía gestando la gran traición.
Sabido es que Emiliano Durand llega a la Intendencia de Salta con nada propio más que tres programas de Televisión, un medio digital (Que Pasa Salta) y un grupo selecto de amigos del gimnasio y de trekking que nada saben de gestión pública. La estructura prestada y el armado regalado, fueron parte de la estrategia macro pergeñada por Gustavo Sáenz para acceder tranquilo a un nuevo mandato, garantizándose el triunfo en Capital, y dejando atrás a quienes siempre vio como una amenaza a sus ambiciones de reelección: dos viejos amigos, Bettina Romero y Emiliano Estrada.
Con el residual bettinista que quedó en el CCM, los chicos de Javier David, ex empleados de Que Pasa Salta y sus programas de TV, algunos urtubeicistas de renombre, otros U terceras líneas (Parodi team), un par de Libres del Sur, resacados del Frente Plural, ex funcionarios del isismo y saencistas mandados por el Jefe, Emiliano desembarcó en la Av. Paraguay 1240.
Lo sucedido hasta aquí es harto conocido: impuestazo, feria, impuestazo, feria, impuestazo, en loop. Pero entre reunión y reunión, la mesa chica de Emiliano, conformada por su señora, la funcionaria provincial (aunque pase todo el día en la sala privada de Intendencia), Irene Soler; su Jefe de Gabinete, Juan Chalabe; el ex procurador municipal imputado en la causa Huergo, Anibal Anaquín, se pusieron de acuerdo en que ante los bajos números de Sáenz en las encuestas, la amenaza libertaria, los 40 puntos que mide Emiliano a nivel provincial, era hora de ir posicionando la idea de “Emiliano Gobernador”.
Con el pulgar arriba del hombre de la mochila, reunieron a los comuneros y jefes territoriales, empresarios amigos e intendentes que le van soltando la mano a Sáenz y anunciaron en reuniones, por teléfono, y por WhatsApp, que no hay otra salida que apoyar una probable candidatura a Emiliano como gobernador porque “a Sáenz no le dan los números”.
Y así como quien no quiere la cosa y a espalda de los armadores del gobernador, los muchachos durandistas en modo atrevido, se pusieron a mandar fichas de afiliaciones en Capital y al Interior. El mensaje que se hacía eco desde las oficinas de la Secretaría de Gobierno Municipal, a veces era poco claro: “llename estas fichas” sin más preámbulo. En otros casos bien directo: “estamos armando el partido de Emiliano, necesito que llenes estas fichas”. Pero como en la política abundan los rumores de pasillos, los resfriados y mucho fuego amigo, no faltó el que para quedar bien con el jefe máximo le mandó mensajes advirtiendo que “la criatura” se les estaba saliendo de las manos. Algunos mientras se reían de la travesura murmuraban bajito: “Yo te avisé, Gustavo, yo te avisé”
“Somos” encendió la furia en el Grand Bourg, y puso un fin a la luna de miel. Hubo mensajes, llamados telefónicos y una cumbre de los dos susodichos, con foto sonriente en redes, todo para ocultar el tirón de orejas y el “tate quieto” del Jefe Máximo, al fenómeno que el mismo fogoneó. El que avisa no traiciona…