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Opinión

El día que Pablo Outes reconoció que los funcionarios de Salta “tienen sus cosas”

En un sitio donde el común se acostumbra a que nunca pase nada, hasta lo más grave puede pasar desapercibido.

Pablo Outes

SALTA – (Por Matilde Serra) – En un sitio donde el común se acostumbra a que nunca pase nada, hasta lo más grave puede pasar desapercibido. Sería el caso de las irresponsables declaraciones del actual diputado nacional, Pablo Outes, quien muy suelto de cuerpo ha manifestado que “en el gobierno -de Gustavo Sáenz- hay algunos atorrantes y deben estar metidos en cosas. Estoy seguro”.

Inmediatamente, agregó que la difusión del famoso video donde el malogrado, Darío Monges, embadurna a importantes figuras del gobierno y hasta salpican al gobierno, es una “actitud malintencionada”.

Estas declaraciones exceden lo irresponsable para calificar como gravísimas, sobre todo viniendo de quien fuera el segundo al mando luego del gobernador, Gustavo Sáenz.

Tal vez, Outes, no se haya dado cuenta de que, si se quiere hilar fino, se ha auto incriminado en la figura por lo menos de encubridor de los “atorrantes”. Y de los que “los que tienen que estar metidos en cosas”, porque al rematar “Estoy seguro”, podría pensarse en una semiplena prueba de que Outes sí conocería en que “cosas” están metidos.

Nadie asegura públicamente nada de lo que no esté medianamente al corriente,  pudiendo incluso, a partir de estas expresiones entenderse en un marco donde sobrevuelan conspiraciones con tufillo a narcotráfico, que pudieran existir complicidades con ese ambiente mafioso.

Por de pronto, si la justicia funcionara como debe, según lo sugiere también Pablo Outes (“los jueces tienen que actuar” Sic), lo expresado ante una cámara de televisión, pudiera haber sido considerado como “notitia criminis”. Y debiera algún fiscal haber iniciado una investigación de oficio, algo impensable en una Salta donde la justicia antes de dar un paso mira hacia el Grand Bourg.

Un silencio que beneficia a Pablo Outes

Otro dato curioso es que ningún medio de prensa haya tomado el peso de los dichos de Outes, más allá de copiar y pegar, sin proponer ninguna opinión. Otro dato que revela que también el grueso del periodismo, mira primero hacia el Grand Bourg, antes de teclear la primera letra de un titular.

No se puede conocer cuáles serán los debates y los reclamos internos; quizás el gobernador, Sáenz, haya reprendido a su alfil en el Congreso nacional por la barbaridad que dijo, pero el ciudadano que toma nota, ahora puede decir con cercanía de certeza que “El gobierno de Gustavo Sáenz, está lleno de atorrantes” que además “tienen sus cosas”.

¿Proyectando?

La psicología podría explicar el lapsus de Outes como una proyección de su subconsciente, como lo llaman. Es decir, cuando alguien a la hora de defenderse proyecta sobre otros lo que realmente tiene. No se puede afirmar, obviamente, que Outes sea un atorrante ni menos que “tenga sus cosas”, pero sí, es claro y contundente que el diputado nacional ha corrido un velo que dejó escapar un claro olor nauseabundo. Del ridículo y de lo dicho no se retorna.

Los dichos de Outes, marcan también una paradoja. En un ambiente político como el de Salta donde ha desaparecido todo atisbo de oposición, salvo La Libertad Avanza cuyos jóvenes adherentes se divierten con video en Tik-Tok, calificando de maneras hasta indecorosas al gobernador Sáenz, pero no existen espacios que elaboren una crítica fundamentada al gobierno, lo de Outes se lleva la palma porque estas declaraciones lo convierten en un opositor capaz de denunciar cuestiones que absolutamente nadie hasta ahora ha sido capaz de señalar.

Quizás debieran los espacios políticos que todavía sobreviven iniciar conversaciones con Pablo Outes, para tentarlo en ingresar a sus filas. Porque con las revelaciones hechas, para qué quiere Gustavo Sáenz partidos de oposición.