En pleno chaco salteño, una zona donde el calor sobrepasa temperaturas normales y puede llegar a los 43°, dos niños de la comunidad wichí de un lugar inhóspito fueron encontrados muertos por un agente sanitario que recorría sus inmediaciones. Estos menores, un nene y una nena de 4 años, eran procedentes del paraje El Arrozal, a unos 45 kilómetros de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia.
Se conoce que la población es vulnerable por las complicaciones en sus dietas alimentarias y su carente acceso al sistema de salud que brinda la Provincia. El varón aparentemente gozaba de un buen estado de salud, pero la niña tenía un seguimiento médico porque estaba en riesgo nutricional. Sin embargo, no tenía tratamiento alguno.
Una de las hipótesis es que ambos menores hayan consumido una fruta norteña bastante tóxica llamada sacha sandía. Así lo habría explicado el gerente del Hospital victoreño, Ariel Sosa. Aquí se erradica la importancia de políticas medicinales públicas que puedan llegar a cualquier rincón de Salta, sino estos son los tristes resultados.
“Cuando llegó el agente sanitario vio a los dos niños ya fallecidos”, explicó por su parte el presidente de la Asociación Civil Pata Pila, Diego Bustamante, una organización sin fines de lucro, cuya misión es trabajar para resolver los problemas que afectan la vida de las familias que se encuentran en situación de pobreza extrema y estructural en la Argentina.
La familia vivía en un ambiente de «extrema pobreza», afirmó Bustamente, que con su equipo trabajan con algunas familias de la región. A su vez, el hombre detalló que no cuentan con pozo de agua, pero sí con cosecha de agua de lluvia, y por otra parte agregó que en la comunidad se presentaron al menos dos casos graves de desnutrición en familiares de estos niños.
Algo para mencionar es que el último control de los niños fue el 16 de noviembre, cuando llegó hasta el lugar una comisión “que sale todos los fines de semana al territorio con enfermeros, médicos y vacunadores”, afirmó Sosa.