SALTA – Recientemente se dio a conocer un estudio que indica que el Concejo Deliberante de Salta uno de los más caro del país. Aun así, los salteños no tienen idea quiénes son. No conocen sus nombres y mucho menos sus rostros. El Intra salió a la calle a preguntarle directamente a los salteños y las respuestas fueron insólitas y contundentes.
Un hombre incluso llegó a pensar que Santiago Godoy formaba parte del cuerpo deliberativo. A partir de allí las respuestas deberían servir como un llamado de atención para los concejales de Salta. Evidentemente no alcanza con subir videos editados a sus redes personales, ya que en la realidad, la gente no los conoce.
El desinterés de la gente surge a raíz del pobre contenido legislativo que se ofrece. En un Concejo Deliberante tomado por el oficialismo de Emiliano Durand, la oposición se ve atada de pies y manos ante el avance de, por ejemplo, suba de impuestos o incluso, un Presupuesto que no hizo más que sembrar dudas.
Cómo olvidar el último y bochornoso hecho de violencia que terminó con una denuncia penal en contra de José García. Fue denunciado por su par, el libertario Pablo López, que lo acusó de amenazarlo con tirarle los dientes. Sin dudas todos estos hechos contribuyen a que los salteños no quieran conocer nada de los concejales de Salta.
Así como estos hay muchos otros acontecimientos que alimentan el desinterés de los salteños por lo que ocurre puertas adentro. Subas constantes de impuestos, blindaje a un intendente que prometió tanto que terminó incumpliendo todo. Las mismas caras, sin proyectos beneficiosos al pueblo son el resultado de un desinterés colectivo.
El Concejo Deliberante más caro
En medio de una ciudad que está cada vez más destruida y bajo lemas de ajustes por parte de la municipalidad y el gobierno provincial, se destina el 6,11% del presupuesto municipal para el funcionamiento del Concejo Deliberante de Salta. El promedio a nivel nacional es del 3,25%.
Estas cifras se traducen en un gasto de $10.447.494.261 para el municipio destino a un concejo que no para de derrochar plata en arreglos políticos, contratos, publicidad y gastos totalmente innecesarios. A esto se suma que maneja una planta actual de 750 empleados, una estructura de personal totalmente rebalsada y mayor a lo que utiliza cualquier empresa privada.