SALTA – No es un buen día para que el oficialismo se siente a chequear estadísticas. Las dos figuras de mayor relevancia en la provincia, son las que peor representan a los salteños. Esta vez, el intendente capitalino, Emiliano Durand decidió seguir los pasos del gobernador Gustavo Sáenz, y se convirtió en uno de los peores intendentes del país. Tiene más del 50% de imagen negativa.
Evidentemente, no alcanza con cursos de lo que sea, si la gente no puede salir a andar en bicicleta (no solo porque sacó las bicisendas) porque las calles son un desastre al que a nadie parece importarle. Los barrios son los olvidados de su gestión, que sufren de inundaciones con dos gotas de agua que caen en la ciudad Capital. Durand no contribuye para que su imagen deje de ser la peor.
El constante desinterés que refleja no solo por la cotidianeidad de los capitalinos también perjudicó el lazo que alguna vez supo mantener con los salteños. Desde que asumió la intendencia, hace dos años, no puede dejar los últimos puestos del ranking creado por la Consultora CB.

Una de las grandes demandas de la gente a la gestión del intendente de la ciudad Capital, Emiliano Durand, es la falta de garantías por las obras que faltan en el centro de Salta. Ahora, son los comerciantes quienes piden infraestructura para que puedan trabajar con normalidad. Las veredas y las calles son un problema constante en la vida de los salteños.
Pese a las promesas por parte del intendente, las obras no llegan y así pasaron ya dos años. La gente sigue sintiéndose insegura cuando camina por el centro y los comerciantes están cansados de romper sus vehículos por las calles en mal estado. Y para colmo de males, la gente debe convivir con un desalmado aumento de más de un 400% de aumento en impuestos municipales.
Emiliano Durand construye su mala imagen
Junto a Gustavo Sáenz, Emiliano Durand son los dos peores representantes que tiene Salta. Sin ningún tipo de plan de obras, ni mucho menos en mejoras para los barrios, Durand, el rey de los cursos de rápida salida laboral, cayó en una espiral negativa. Los salteños no dan abasto con las necesidades mientras el intendente sale en shorts y ojotas a recorrer sólo en macrocentro, evitando llenarse de tierra los pies en los barrios más vulnerables.