SALTA – (Por Diego Nofal) En las últimas semanas, la policía de Salta no deja de ser noticia. Sobre todo por cuestiones que están absolutamente contrapuestas a su función de servir y proteger a la sociedad. Los casos de mal accionar policial que han llevado a qué delincuentes queden impunes y otros salteños pierdan la vida, se acumulan en las portadas de los diarios y en la retina de los ciudadanos sin que nadie dé explicaciones.
De nada valen las conferencias de prensa de García Castiella, defendiendo la política de seguridad del Gobierno, como si esa fuera su función. Tampoco tienen utilidad alguna los extensos escritos de la fiscal Sofía Cornejo Solá, que parece más una jefa de prensa del Ministerio de Seguridad que la funcionaria de un poder independiente, la ciudadanía ve como los policías salteños, por acción y omisión están cada vez más cerca de los delincuentes.
Solo basta con mencionar el Caso Mercado, un joven adicto al que se le negó la atención en un centro sanitario provincial y murió en la puerta, tirado, previo a ser sacado a empujones por tres policías, que si se hubieran preocupado más por preservar su vida que por desalojarlo, hoy no estaríamos lamentando su muerte. Para empeorar las cosas los tres policías dieron positivo de cocaína en orina. Algo que el fiscal justificó diciendo que podía estar relacionado con la costumbre norteña de coquear. Lo que nunca explicó es porque no había pasado antes si en la provincia hay policías, consumo de coca y exámenes toxicológicos hace más de medio siglo.
Otro de los casos que se presentó fue el de un abuso que tuvo como triste protagonista a la policía que debía asistir a la víctima. El terrible hecho habría ocurrido en diciembre, en la localidad de Morillo, cuando el menor fue interceptado por un auto blanco en el que se encontraban cuatro personas que lo obligaron a subir, el joven fue sedado y abusado. Cuando fue a hacer la denuncia los responsables de la comisaría no le tomaron la denuncia, con el pretexto de que “no había internet” tampoco se le realizó la contención y las pericias correspondientes.
En los últimos días dos hechos sacudieron a la provincia, con distintos grados de gravedad. En Grand Bourg, el mismo barrio donde queda la Casa de Gobierno, la comisaría no tiene móviles, los ladrones hacen y deshacen a gusto y placer, de tal manera que hace unos pocos días, un delincuente discapacitado entró a robar a una casa y se fue sin que los policías hubieran llegado.
También hubo, en los últimos meses, hubo cinco casos de policías que tomaron la trágica decisión de ponerle fin a sus vidas. Uno de ellos se mató en Finca las Costas, la residencia gubernamental.
En el último caso, las luctuosas noticias llegan desde Mosconi, también acompañadas de una nube de sospechas que se cierne sobre un funcionario policial. Está sospechado de haber truncado la vida de un hombre. Pero nada más trascendió sobre la causa. De nada sirven las dubitativas conferencias de prensa de García Castiella, los discursos que minimizan la responsabilidad, emitidos por Nicolás Avellaneda, la policía de Salta está infectada y esconder los síntomas, ya no sirve de nada.