SALTA (Diego Nofal).– La diputada nacional Lilia Lemoine, figura prominente de La Libertad Avanza, no visitó la provincia de Salta para respaldar a los candidatos de su espacio en las elecciones provinciales del 11 de mayo. Esta ausencia ha generado sorpresa entre sus seguidores y ha encendido el debate en los círculos políticos locales.
En un contexto donde la presencia nacional puede inclinar la balanza, su silencio y distancia llaman poderosamente la atención. ¿Por qué Lemoine decidió no venir? Hay, al menos, tres hipótesis posibles.
La primera gira en torno a la compleja red de vínculos políticos entre el gobernador Gustavo Sáenz y la vicepresidenta Victoria Villarruel. La buena relación entre ambos habría generado incomodidad en el entorno de Lemoine. Que forma parte del ala dura del mileísmo. Su presencia podría haber sido interpretada como un gesto ambiguo o contradictorio. En una provincia donde los equilibrios de poder se sostienen con alfileres. En política, a veces no hablar es hablar mucho.
La segunda hipótesis apunta a la fragmentación interna de las facciones libertarias en Salta. La ausencia de Lilia Lemoine podría ser una forma de evitar tomar partido en una interna que no ha sido resuelta y que amenaza con debilitar al espacio. Intervenir podría significar profundizar las divisiones o legitimar a un sector frente a otro, en una disputa que aún no tiene árbitro claro. En este escenario, la prudencia parece haberle ganado a la exposición.
Llamativo faltazo de Lilia Lemoine
La tercera explicación, quizás la más estructural, señala la visión que Javier Milei tiene del interior del país. Para el líder de La Libertad Avanza, las elecciones provinciales serían poco relevantes en su estrategia nacional. La falta de interés en consolidar estructuras partidarias fuera del AMBA se traduce en gestos como el de Lemoine. No venir a Salta es, en este sentido, una muestra de cómo la dirigencia libertaria prioriza el centralismo electoral.
Esta ausencia también puede ser leída como una señal del propio desorden organizativo que arrastra La Libertad Avanza en varios distritos. Sin una conducción clara y con muchas candidaturas en disputa, la estrategia parece improvisada o, directamente, inexistente. En un momento donde se espera consolidación, las señales son de dispersión. Y eso repercute en la confianza del electorado libertario en el interior.
En conclusión, la no participación de Lemoine en la campaña salteña no es un hecho aislado ni menor. Es la síntesis de tensiones internas, alianzas incómodas y una estrategia nacional que subestima el peso de las provincias. Mientras los candidatos locales buscan legitimidad, la ausencia de figuras nacionales como Lemoine deja a la vista las grietas de un partido que aún no termina de construirse.