SALTA.- (Ricardo Federico Mena) Don Manuel Solá Tineo, de profesión comerciante, nació el 17 de Junio de 1798, perteneciente a tradicionales familias del medio. Sus padres fueron don Miguel Vicente de Solá e Indá, y doña María Felipa Martínez de Tineo y Castellanos. Poseía nuestro biografiado una muy sólida educación impartida por los sacerdotes Jesuitas, en su colegio. Se dedicó al comercio con su hermano Victorino, como asimismo a actividades industriales como la hilandería con la que se aprovechaba el producto del gusano de seda. Lo introdujeron desde Chile, pero también introdujeron desde Buenos Aires el primer plantel de ovejas merinas, que criaba en su hacienda de Bella Vista, ubicada en la cercanía de la ciudad. La hilandería que establecieron puede considerarse de gran modernidad para la época, ya que tanto las máquinas como los obreros fueron traídos desde los Estados Unidos de Norteamérica.
Al producirse el movimiento que concluiría con nuestra independencia, no dudó en alistarse en sus filas, alistándose en las huestes del general Martín Miguel de Güemes, que en mérito a su desempeño le otorgó el grado de Teniente Segundo. Fallecido el general, el Gobernador Gorriti, le concedió el grado de Teniente Primero de la Primera Compañía del Cuerpo “Cívicos del Orden”, el 20 de mayo de 1822, cuando contaba apenas 24 años de edad. Decíamos que luego de fallecido el General Güemes, quedó al servicio de las tropas de la provincia de Salta. Poco tiempo después, un 6 de mayo de 1824, el Gobernador Arenales, le promueve a Capitán de la Compañía del mismo cuerpo.
Entre sus múltiples actividades, emprendió con entusiasmo la tercera exploración y navegación del río Bermejo, cuando corría el año 1826. Con esta exploración don Manuel Solá, buscaba conectar fluvialmente para el comercio, las provincias del norte, con Buenos Aires y su puerto. Dentro de sus dedicaciones incursionó asimismo en el periodismo, para lo cual estableció en su finca Bella Vista, una imprenta con la cual publicaba el periódico “El Comercio”, de orientación liberal, por lo que el Gobernador de la provincia de Salta, de origen tucumano, don Felipe Heredia, mandó clausurarlo. Fundó con vocación, el grupo de “Los Cívicos” de gran importancia dentro del fragor político provincial.
El año 1837, durante los enfrentamientos entre la Confederación Argentina y el dictador boliviano Mariscal Santa Cruz, participó de las luchas con el grado de Teniente Coronel. Quedó al mando de las fuerzas militares de la provincia, en su calidad de segundo jefe, cuando el Gobernador propietario, General Felipe Heredia asume como comandante de las fuerzas nacionales, que iban a enfrentar a Santa Cruz. En tal oportunidad Heredia delegó el mando civil en el coronel Evaristo Uriburu. La campaña resultó un rotundo fracaso que motivó la renuncia de Heredia, por lo cual una junta gubernativa, entregó el mando provincial al ya Coronel Manuel Solá. Estuvo al mando desde el 17 de diciembre de 1838, hasta fines del año 40.
Fue uno de los más aguerridos organizadores, como buen unitario que era, de la Liga del Norte contra el tirano Rosas, integrada por las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, y La Rioja. Este pronunciamiento se produjo un 13 de abril de 1840. El país durante esos años de 1839 y 1840, estuvo sometido a los bárbaros asesinatos represivos de Rosas. Solá, desde Salta, desconoce su gobierno y le retira la dirección de las relaciones exteriores, lanzando un Manifiesto a sus compatriotas, con el título de “Libertad, Constitución o Muerte”. Derrotó siendo ya General al Gobernador Ibarra de Santiago del Estero, pero al producirse la derrota de las fuerzas unitarias en el Quebracho Herrado, donde se enfrentaron los generales Lavalle, por el bando un unitario y los generales Pacheco, Oribe y Echagüe, por los federales, Solá entregó el mando de sus fuerzas al General Lamadrid, regresando a Salta, y emprender luego el exilio a Bolivia, más precisamente en el puerto de Cobija, donde vivió 17 años. Lamadrid había sido vencido en la batalla de Rodeo del Medio, por lo que la división salteña se dirigió a la Rioja, sin encontrar a Brizuela, que era su gobernador y jefe de la coalición. Regresó en 1858, y de nuevo en el ruedo político, fue ungido gobernador, ejerciendo sus funciones desde el 10 de junio de 1859. Durante su corto período gubernativo, se dictaron leyes importantes como la extradición de criminales, celebrado con las provincias de Jujuy y Catamarca; también se creó el cargo de escribano público en Orán, la creación del departamento de Metán, la suscripción del estado a la navegación del Salado; reglamentóse asimismo el decreto de guías de ganado, el programa de civilización de las tribus salvajes de ambas orillas del Bermejo etc. Se reabrieron las escuelas que se habían fundado durante su primer gobierno. Renunció a su primer gobierno en agosto de 1860, para hacerse cargo de una diputación por Salta ante la Convención Nacional que se reunía en la provincia de Santa Fe, que iría a conformar definitivamente la unidad nacional.
Durante su ausencia como diputado, sus oponentes aprovecharon la oportunidad para declararlo cesante y don José María Todd, como Presidente de la Legislatura asumió el cargo. Falleció en Salta el 23 de febrero de 1867, a los 69 años de edad Casó con doña Josefa Chavaría y Moldes.
De él dijo Sarmiento “uno de los más respetables patriotas argentinos”, mientras que Yaben lo elogia de la siguiente manera: “Fue un gobernante filantrópico, que sostuvo con su peculio las escuelas que fundó. Vistió a la tropa y a los menesterosos con paños de su hilandería: Fue el patriota que pusiera sin restricciones su fortuna al servicio de la libertad, su crédito comercial y su vida”.