SALTA – En las últimas cuatro décadas, Salta ha recibido a tres figuras que más tarde ocuparían el trono de San Pedro. Un dato singular que refuerza su identidad como una de las provincias más profundamente religiosas del país. En un contexto de conmoción mundial por la elección del nuevo papa, León XIV, la provincia cobra una gran relevancia.
El primero en pisar suelo salteño fue fue Juan Pablo II, quien en 1987 incluyó a Salta en su histórica visita pastoral a la Argentina. Miles de fieles lo recibieron con fervor, y su paso quedó grabado para siempre en la memoria colectiva: en la Catedral Basílica de Salta, un recordatorio rinde homenaje a ese encuentro con el pueblo de Salta.
Años más tarde, en 2009, Jorge Mario Bergoglio —entonces arzobispo de Buenos Aires y futuro papa Francisco— visitó Orán. Su estilo sencillo y humilde, fue lo que marcó su liderazgo años más tarde, cuando se convirtió en Sumo Pontífice.
Con respecto a Robert Prevost, actual León XIV, también tuvo un paso por la provincia de Salta. Estuvo en Cafayate, Santa María, Hualfín y Tafí del Valle, toda una recorrida por el norte argentino. De su estadía en Salta hay una foto de él mientras descubre una placa. El fray Pablo Hernando, de la orden de San Agustín, reveló cómo fue el paso del Sumo Pontífice por los Valles Calchaquíes.
«Estuvo en 2004 en Amaicha del Valle, en Colalao del Valle y en Santa María. Conoció las ruinas de Quilmes. Pasó por Cafayate. Nos alentaba a seguir misionando con entusiasmo y mucho valor”, expresó en el medio Contexto Tucumán.
Tres papas, un mismo suelo. En tiempos de cambios y desafíos, la fe sigue marcando el pulso espiritual del norte argentino. Salta sigue siendo protagonista a nivel mundial y la historia de los hombres más importantes de la iglesia, está arraigada en la provincia.