SALTA (Diego Nofal).- En política, como en el fútbol, muchas veces los grandes triunfos nacen en el silencio, en los movimientos invisibles para el gran público pero fundamentales para la victoria. Lionel Scaloni llevó a la Selección Argentina a la cima del mundo sin estridencias, apostando por una generación joven, fresca, comprometida y desconocida por muchos. De manera similar, Alfredo Olmedo se convirtió este domingo en el «Scaloni» de La Libertad Avanza en Salta, con una estrategia política que lo posiciona como el verdadero artífice del sorprendente avance libertario en la capital salteña.
A diferencia de tantos otros dirigentes que no dudan en encabezar listas para cosechar votos personales, Olmedo optó por el bajo perfil. Decidió no ser candidato, pero eso no significó que se retirara del tablero político. Al contrario: desde las sombras del armado, diseñó un plan meticuloso y eficaz que permitió que La Libertad Avanza arrasara en los comicios legislativos del domingo pasado en la ciudad de Salta.
El dato no es menor: Alfredo Olmedo logró lo que parecía improbable hace apenas unos meses. Con un equipo político compuesto en su mayoría por jóvenes sin experiencia previa en la función pública, logró construir una estructura sólida que no solo ganó, sino que sorprendió por la contundencia de sus resultados. Roque Cornejo accedió al Senado, mientras que la fuerza libertaria conquistó nueve bancas en la Cámara de Diputados y seis en el Concejo Deliberante de la capital. Es un golpe de timón en la política salteña, y detrás de ese giro hay una mente estratega.
Alfredo Olmedo y la comparación de su vida
Al igual que Scaloni, que confió en futbolistas como Enzo Fernández o Julián Álvarez cuando muchos aún los veían verdes para el máximo nivel, Olmedo apostó por nombres nuevos, por militantes con hambre de protagonismo y vocación de cambio. Y acertó. El electorado capitalino respondió con claridad, marcando que las figuras jóvenes, sin los vicios del pasado y con un discurso claro, pueden generar empatía y votos.
Pero no se trata solo de un éxito electoral coyuntural. El verdadero mérito de Olmedo está en haber entendido el momento político con precisión quirúrgica. Mientras otros buscaban figurar, él pensó en el mediano plazo. Supo leer que la capital era el territorio clave, el epicentro desde donde podía irradiar una nueva ola política. Y lo logró. Hoy, aunque no ocupe ningún cargo, es probablemente la figura más influyente del espacio libertario en Salta.
La victoria de La Libertad Avanza en la capital no solo marca un antes y un después para la oposición, sino que plantea un desafío serio para el oficialismo. Tanto el gobernador Gustavo Sáenz como el intendente Emiliano Durand deben tomar nota: la construcción de Olmedo no fue un hecho aislado ni producto del azar. Fue el primer paso de una estrategia mayor, una que bien podría tener como próximo objetivo disputarles el poder en 2025.
A veces, los líderes más efectivos no necesitan ser los protagonistas visibles de la historia. Scaloni lo demostró en Qatar. Olmedo lo está demostrando en Salta. El tiempo dirá si también logra levantar su propia copa: la de conducir una nueva mayoría política en la provincia. Por lo pronto, ya dejó claro que, cuando se trata de pensar a futuro, hay pocos que jueguen el partido con tanta visión.