SALTA – En el tramo final de la campaña electoral municipal, donde cada voto cuenta y la presencia territorial resulta clave, la ausencia de Darío Madile encendió malestar en el oficialismo liderado por Emiliano Durand. El presidente del Concejo Deliberante brilló por su inactividad durante la contienda, sumando así una nueva tensión interna en un contexto ya marcado por la escasa movilización.
No es la primera vez que Madile se ubica en el centro de la polémica por su escaso aporte en momentos cruciales. Desde campañas anteriores había recibido el mote de “collar de sandías”, en alusión a lo poco práctico de su presencia política. De acuerdo a la información obtenida de la columna semana Dicen por Ahí, esta vez, su falta de compromiso molestó aún más. No solo no sumó votos, sino que ni siquiera recorrió los barrios o acompañó a la militancia en sus recorridas.
Quienes sí pusieron el cuerpo durante la campaña aseguran que hubo llamados desde los territorios preguntando si había alguna línea de acción o tareas a realizar. Desde el equipo de Madile, la respuesta era desalentadora: “No, para qué, está todo encaminado”. Esa pasividad se contrastó con la urgencia de muchos armadores que necesitaban respaldo político visible y concreto en las calles.
Darío Madile, en la mira
El malestar se intensificó al ver que, pese a su inacción, Darío Madile no perdió la oportunidad de aparecer en las fotos del domingo electoral. Bien temprano, llegó al búnker con entusiasmo, buscando el abrazo del intendente Emiliano Durand y alguna postal victoriosa que le garantizara presencia en los medios. Para varios, su actitud fue oportunista y desleal con el esfuerzo colectivo.
El enojo puertas adentro ya se traduce en conversaciones incómodas y cuestionamientos sobre el verdadero rol que cumple Madile en el espacio. Si bien mantiene un cargo relevante, su desconexión con la dinámica electoral dejó expuesta una fractura entre las bases y ciertos dirigentes que solo aparecen cuando las cámaras están encendidas.