SALTA.- (Por Renato Ocampo) El Concejo Deliberante de Salta, bajo la cuestionada presidencia de Darío Madile, ha vuelto a demostrar que sus prioridades están a años luz de las necesidades urgentes de la ciudadanía. En una decisión que roza la desfachatez y profundiza el abismo entre la clase política y el contribuyente, el cuerpo legislativo decidió suspender la sesión de esta semana debido al feriado del 17 de junio, sin siquiera considerar una fecha alternativa para recuperar el trabajo perdido. Mientras la ciudad padece baches históricos, falta de iluminación y una crisis social que no da tregua, los representantes del pueblo optan por el descanso privilegiado, alimentando una imagen de vagos con sueldos millonarios que solo sesionan cuando el calendario no les ofrece una excusa para el ocio.
Darío Madile y un Concejo que solo «trabaja» para los tarifazo
La gestión de Darío Madile al frente del legislativo municipal quedará marcada por una parálisis legislativa alarmante en favor del vecino, pero una velocidad envidiable a la hora de convalidar los pedidos de aumento de impuestos del Ejecutivo Municipal. El actual Concejo Deliberante se ha convertido en una escribanía de lujo donde la única producción constante es el golpe al bolsillo del salteño. No hay ordenanzas que transformen la realidad de los barrios, no hay soluciones para el caos del tránsito ni proyectos de fondo para la seguridad; solo hay manos alzadas para aprobar el aumento de tasas que asfixia a los comerciantes y familias de Salta.
Es indignante observar cómo, mientras el sector privado lucha por mantenerse a flote y los trabajadores formales ven licuarse sus ingresos, los concejales mantienen beneficios de otra época. Con dietas que superan los varios millones de pesos, el hecho de que no puedan dedicar un jueves o un viernes a recuperar una sesión suspendida es una falta de respeto institucional. ¿Qué mensaje le envían al barrendero, al enfermero o al policía que mañana, feriado o no, estará cumpliendo funciones? El mensaje es claro: en el esquema de Darío Madile, hay ciudadanos de primera que descansan y ciudadanos de segunda que pagan la fiesta.
Propaganda engañosa: Las obras de Emiliano Durand como propias
Otro punto de quiebre en la credibilidad del cuerpo es la utilización de los canales oficiales para fines que rozan la falsedad ideológica política. En la página web oficial del Concejo Deliberante, se promociona con bombos y platillos la obra pública que se ejecuta en la ciudad. Sin embargo, cualquier vecino medianamente informado sabe que esas obras corresponden a la gestión del intendente Emiliano Durand y son ejecutadas por el Ejecutivo.
El legislativo no pone ladrillos, el legislativo debe controlar y legislar. Que el equipo de comunicación de Darío Madile intente apropiarse de la gestión de bacheo o pavimentación del municipio no es solo una confusión administrativa; es una estrategia de marketing vacía para ocultar la nula producción de proyectos que realmente cambien la vida de la gente. Es la política del «vender humo» llevada al extremo, intentando maquillar con fotos de asfalto ajeno la realidad de un recinto donde las ideas brillan por su ausencia.
Del desplante del 25 de mayo a la incertidumbre de Güemes
La desconexión afectiva y cívica de este Concejo Deliberante con la identidad de Salta también ha quedado expuesta en los actos protocolares. Es importante recordar que, durante el reciente acto por el 25 de mayo en el Cabildo Histórico, ningún concejal se hizo presente. Mientras las escuelas, las fuerzas de seguridad y los vecinos comunes se congregaban para honrar la Patria, las sillas destinadas a los representantes del pueblo estaban vacías.
¿Dónde estaban los ediles? ¿Acaso el patriotismo también entra en receso cuando cae fin de semana largo? Mañana, 17 de junio, Salta conmemora el paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes. Sería un gesto mínimo de decencia que, ya que no irán a trabajar al recinto, al menos se dignen a aparecer en los actos oficiales para homenajear al héroe gaucho. Sin embargo, el rumor en los pasillos de la política salteña es otro: muchos habrían aprovechado la «semana corta» para extender el descanso con viajes al exterior o escapadas personales, lejos del calor de las bases que los votaron.