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Salta

Las elecciones Salta 2025 abren el camino a impensadas alianzas

Hace exactamente siete días, mientras el resto del país discutía si el domingo era para el asado o la siesta, Salta decidió que su entretenimiento sería una elección legislativa.

Elecciones Salta 2025
Elecciones Salta 2025

SALTA (Diego Nofal).- Hace exactamente siete días, mientras el resto del país discutía si el domingo era para el asado o la siesta, Salta decidió que su entretenimiento sería una elección legislativa. Y vaya si lo logró: el escenario político quedó más revuelto que un locro en manos de un turista que nunca peló una papa. La provincia, famosa por sus paisajes y su folclore, acaba de escribir un capítulo que combina tragicomedia, alianzas inverosímiles y un cameo de TikTok.

La Libertad Avanza (LLA), ese partido que promete reducir el Estado, casi ausente, a la mitad, arrasó en la capital salteña. Su victoria fue tan contundente que hasta los punteros tradicionales se preguntan si no deberían tomar cursos de edición de videos aesthetic. Alfredo Olmedo, el armador de este fenómeno, ya se frota las manos pensando en conquistar la provincia con el mismo manual, menos abrazos a niños en plazas y más virales de la motosierra simbólica.

Pero aquí hay un detalle: Salta no es solo su capital. En el interior, donde el Wi-Fi es más lento que una declaración de impuestos y las necesidades son tan estructurales que hasta los pozos en las calles tienen hijos, el discurso de “menos Estado” suena como ofrecer un paraguas roto en medio de un diluvio. LLA descubrió, con dolor, que en esos lugares no basta con subir un TikTok de un candidato posando junto a un tractor filtrado sepia. Allí, la política se hace con botas embarradas y promesas de agua potable, no con hashtags.

Futuro ¿incierto?

Mientras LLA celebraba su triunfo capitalino, el oficialismo de Gustavo Sáenz protagonizaba su propio drama shakespeariano. ¿Su estrategia? Dividir sus candidatos en dos listas, como si fueran platos en un matrimonio conflictivo. El resultado fue que ni sumando ambas alcanzaron la mayoría. Si esto fuera un partido de fútbol, estaríamos hablando de un equipo que jugó con once, el referí y los dos lineman de su lado y aún así perdió.

El panorama es tan desesperante que hasta Juan Manuel Urtubey, exgobernador y figura que parecía guardada en el cuartito de los cachivaches de la política salteña, salió a ofrecer un abrazo, aunque yo diría que, más bien, un estrangulamiento, estratégico a Sáenz. La idea de que el oficialismo necesite aliarse para frenar a la oposición es tan novedosa como ver a un león pedir ayuda a una gacela para cazar una cebra. Normalmente, es al revés, las oposiciones fragmentadas se unen contra el gran poder. Pero para las próximas elecciones Salta 2025, las reglas las escribe un guionista con sentido del humor bien retorcido.

LLA de Salta elige entre el ego y la estrategia

Olmedo insiste en que LLA irá sola a las próximas elecciones, como un cowboy que se niega a cargar agua en el desierto. Su lógica es simple: si funcionó en la capital, ¿por qué no en el interior? Claro, porque en el norte profundo, donde las comunidades esperan soluciones a problemas del siglo XXI con infraestructura del XIX, un video de 15 segundos sobre “recortar gastos” no solo no sirve, apenas logra captar la atención de uno que otro post adolescente virgen y con problemas de bullying, ni de casualidad te hace ganar una elección.

El oficialismo, en cambio, ahora juega a ser el club de los perdedores unidos. Sáenz, Urtubey y otros que antes se miraban con el ceño fruncido ahora comparten mate y calculadoras, tratando de sumar escaños como si fueran fichas de un juego que ya no controlan. La ironía es deliciosa: los que ayer eran rivales hoy se abrazan para evitar que un partido nuevo les robe el puesto. Si esto no es miedo, que baje Darwin y lo vea.

El verdadero termómetro de LLA no estará en las capitales, donde el marketing político puede disfrazar vacíos con filtros de Instagram, sino en esos pueblos donde la política se mide en kilómetros de asfalto o en horas de luz eléctrica. Allí, la motosierra retórica de Olmedo podría terminar embotada por la realidad: ¿De qué sirve reducir el Estado si ni siquiera hay un hospital que recorte?

Un nuevo escenario

Mientras tanto, el oficialismo, en su alianza de conveniencia, enfrenta otro riesgo, que es el deparecer más interesado en repartirse migajas que en resolver problemas. Si la ciudadanía percibe que esta unión es solo un pacto para no perder cargos, la próxima elección podría ser una competencia entre quien promete menos (LLA) y quien ofrece más de lo mismo (la alianza).

Las elecciones en Salta 2025 dejaron una moraleja moderna, ahora sabemos que en la era digital, hasta las motosierras pueden volverse virales, pero gobernar requiere más que likes. Mientras Olmedo decide si cambia la motosierra por y vuelve a agarrar su pala (siempre impecable), el oficialismo prueba que hasta los dinosaurios pueden bailar tango si el piso se mueve.

Queda por ver si Salta opta por la innovación disruptiva o por el “abrazo de ahogados” de siempre. Eso sí, para los ciudadanos, el verdadero triunfo será que, al final, alguien se acuerde de arreglar los pozos… y de apagar el celular de vez en cuando.