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Salta

Desesperación de Gustavo Sáenz por el PJ Salta, del ataque del Tiktoker a la venganza de Cristina

Si tu operación política depende de un tiktoker, quizás deberías reconsiderar tu carrera. O al menos contratar un consultor de imagen.

Gustavo Sáenz

SALTA – (Diego Nofal).- Si alguien buscaba un manual sobre “Cómo perder el control político y quedar como un meme en el intento”, el gobernador Gustavo Sáenz acaba de escribir el prólogo, los capítulos intermedios y el epílogo con final trágico-cómico. La saga del PJ Salta, el Partido Justicialista que tanto habla de lealtad, es un culebrón que mezcla ambición, ineptitud, un juez con timing de comedia y una exvicepresidenta que mueve hilos como si el PJ fuera su marioneta personal. Y todo, aderezado con un toque de cuasi influencer (sin influencia alguna) en modo patotero. ¿Se puede pedir más?

El 24 de febrero, el Consejo Nacional del PJ decidió intervenir el distrito de Salta. ¿Reacción de Sáenz? Un encogimiento de hombros digno de un filósofo estoico, como si sello del PJ fuera solo un detalle decorativo en su estrategia electoral. Claro, hasta que llegaron las elecciones legislativas del 11 de mayo y La Libertad Avanza le dio una paliza en la capital provincial. Ahí, el gobernador entendió que perder el sello del PJ no era como perder una media en el lavarropas y andar con un par deaparejo, sino como perder la llave del único baño en una fiesta con locro muchas hojas para coquear.

Fue entonces cuando Gustavo Sáenz pasó de la indiferencia a la desesperación con la velocidad de un político que ve peligrar su futuro. ¿Su plan? Recuperar el PJ salteño como sea. Incluso si eso implicaba recurrir a un tiktoker, no, no es broma.

El Tiktoker que quiso sitiar al PJ Salta

Facundo Guzmán, el inventor de la categoría “influencer sin influencia” y supuesto “estratega” de la era digital, se convirtió en el protagonista involuntario de este bodrio. Junto a una patota que parecía salida del casting de una comedia clase Z, intentó tomar la sede del PJ. Imaginen la escena: adolescentes con celulares en una mano y piedras en la otra, gritando ¡El algoritmo está con nosotros!, no fue exactamente así, pero el nivel de ridículo fue similar. El coordinador de Gobierno, Nicolás Demitrópulos, desde las sombras, moviendo los hilos como un Dr. Evil sin presupuesto para un gato blanco, desde que le quitaron el manejo de la pauta.

Pero aquí hay un problema: si tu operación política depende de un tiktoker, quizás deberías reconsiderar tu carrera. O al menos contratar un consultor de imagen.

La breve victoria de Gustavo Sáenz

La tarde del martes, la jueza María Servini de Cubría le regaló a Sáenz un triunfo fugaz, devolviéndole el control del PJ. Fue un momento emotivo, como cuando River empata con un penal dudoso al minuto 97 y después pierde por penales. La alegría duró menos que un helado en el infierno. ¿La razón? Cristina Kirchner, quien, cuando decide ser “mala”, lo hace con la elegancia de un elefante en una cristalería.

En cuestión de horas, la vicepresidenta reunió a 500 congresales del PJ, algo que normalmente tomaría meses, pero que CFK logró con un par de llamadas y un par de amenazas veladas, y volvió a intervenir el PJ Salta, con una detalle, ella estuvo ausente en el congreso. Todos saben que estoy en las antípodas de cualquier populismo, sea K o LLA (K con peores modales), pero chapó ante la maniobra de la señora.

Aquí entramos en el núcleo de la trama, el PJ no es un partido, es un tablero de ajedrez donde Cristina mueve las piezas con una sonrisa de “¿En serio pensaste que podías contra mí?”. Sáenz, creyéndose astuto, olvidó que en el peronismo el que reparte los sellos no siempre es el que tiene el cargo, sino el que tiene los contactos (y los congresales en el bolsillo).

La intervención nacional no solo dejó sin efecto la decisión judicial, sino que enterró las aspiraciones de Sáenz de usar el sello del PJ en octubre. Peor aún: 2027, año de elecciones a gobernador, ahora parece tan lejano como un viaje a Marte. ¿Su error? Subestimar a una mujer que, como dijo un excolaborador, “cuando te ayuda, te salva; cuando te odia, te empuja al abismo… y después le prende fuego”.

No puede con Cristina

Sáenz necesita el sello del PJ como su poncho de apego cuando sale de Salta, pero hoy está más cerca de conseguirlo que yo de ganar un Nobel de Física. Su drama es shakespeariano indica que quiso jugar al ajedrez con Cristina y terminó exponiendo, desesperado, los alfiles. Mientras, sus aliados se preguntan si seguirán a un líder cuyo mayor logro reciente es viralizarse por un allanamiento fallido.

¿Moraleja? En el PJ, la lealtad es un mito y el poder es un espejismo. Y si algún día piensas desafiar a Cristina, asegúrate de tener más de 500 congresales en tu lista de WhatsApp… y un Tiktoker mejor preparado.

PS.Ningún animal, ni siquiera un influencer fracasado fue lastimado durante la redacción de este editorial. Al menos, no físicamente.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal