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Salta

YPF de San Lorenzo Chico, la nueva oficina de Gustavo Sáenz

Cuando el clima se vuelve denso, nada mejor que despachar su gestión de gobierno entre bidones y medialunas del día anterior.

Gustavo Sáenz

SALTA – (Por Florencia Gómez) – Atrás quedaron las oficinas institucionales, aquellas pintorescas paredes de antaño que guardan secretos y pasiones. En una era moderna, lo descontracturado vale, cuenta. Por eso, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, decidió aggiornarse y llevó su oficina principal a la YPF de San Lorenzo Chico.

Mientras la política salteña arde entre investigaciones judiciales, internas disfrazadas de fuego amigo y una oposición que por fin aprendió a pegar donde duele, (hablamos del 11 de mayo) el gobernador Sáenz decidió salir de todo el ruido de la city y apostó por un cambio estratégico de locación.

Como un vecino más, de esos hombres que se sientan en la última mesa del salón, pegada al vidrio que da al playón, mientras toma un cortado y resuelve los males del país junto a otros igual que él. Cuando el panorama se vuelve denso, nada mejor que despachar su gestión de gobierno entre bidones y medialunas del día anterior.

Desde esa sede alternativa, Gustavo Sáenz está muy a tono con la informalidad que brinda todo su equipo de gobierno. Se reúne mañana y tarde con funcionarios, dirigentes, operadores. Y algún que otro vecino que pasa a cargar 10 mil pesos de súper pero que aprovecha la cercanía con la máxima autoridad provincial y termina sugiriendo un plan de obras públicas.

Gustavo Sáenz, un vecino cualquiera

Todos son bienvenidos: aquellos que quieran saludarlo, felicitarlo, pedirle un consejo o simplemente ofrecerle un hombro donde llorar tras la paliza electoral de La Libertad Avanza en la capital. Los recibe con los brazos abiertos.

Y no es casualidad que Gustavo Sáenz quiera escapar del ruido que su propio gobierno genera, sobre todo si el clima no está para brindar con espresso de máquina. A la investigación judicial que salpica a Sergio Chibán, hombre cercano al ministro Sergio Camacho, que a su vez es el funcionario más íntimo de Sáenz, se suma el escándalo de los 10 millones de pesos desaparecidos. En el centro de la polémica aparece la ministra Manuela Arancibia, puesta en funciones por el propio Sáenz. Todo muy ordenado. Eficiencia pura.

Ante este panorama, las reuniones en la YPF no parecen simples gestos de cercanía, sino más bien actos desesperados de contención emocional. Una suerte de grupo de autoayuda con aroma a nafta. La estación ya se convirtió en el lugar del poder real.

Algunos van a presentar proyectos, otros a suplicar cargos. Hay quienes simplemente quieren sacarse una selfie con el único gobernador del país que gobierna desde el playón de una estación de servicio. Porque si algo le sobra a Sáenz, además de problemas, es creatividad.