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Opinión

La agenda olvidada: lo que la Nación le debe al norte argentino

Salta es un claro ejemplo de cómo el centralismo sigue siendo una herida abierta en la Argentina.

Casa Rosada

SALTA (Pablo Kosiner).- Mientras el gobierno nacional concentra sus energías en imponer un modelo económico centrado en la especulación financiera, el ajuste fiscal y el debilitamiento del Estado, persiste una preocupante omisión: la ausencia de una agenda federal de desarrollo genuino. Esta omisión por parte de Nación no es neutra. Tiene consecuencias reales y dolorosas en provincias como Salta, que siguen postergadas por decisiones tomadas a más de 1.400 kilómetros de distancia y sin una mirada equitativa sobre el país.

Salta es un claro ejemplo de cómo el centralismo sigue siendo una herida abierta en la Argentina. No solo por la histórica desigualdad en infraestructura o acceso a servicios, sino por la falta de una estrategia nacional que comprenda el valor geopolítico, productivo, energético y humano del norte argentino.

¿Qué temas deberían estar en la agenda nacional y no lo están?? Podríamos comenzar por la Conectividad vial y ferroviaria como presupuesto para el desarrollo regional: La falta de inversión en rutas estratégicas como la Ruta Nacional 51 (que conecta con los puertos de Chile) o la postergación de obras claves en la Ruta 34, condiciona la competitividad de las economías regionales. El ferrocarril Belgrano Cargas, que podría ser un eje de integración productiva y logística, sigue sin el financiamiento necesario para completar su modernización.

En cuanto a la Infraestructura energética para producción y abastecimiento: Salta aporta gas al sistema nacional y posee potencial solar y litífero. Sin embargo, proyectos como la ampliación del gasoducto del NEA, la conexión eléctrica de alta tensión con regiones del NOA, y las obras complementarias para sumar energías renovables a la red, no tienen prioridad en la planificación del gobierno central.

La ausencia de Nación

Si hablamos de Promoción de inversiones con valor agregado local: La Nación promueve el extractivismo, pero no la industrialización del litio en origen. Las provincias del norte podrían convertirse en polos tecnológicos si existiera una política nacional de incentivos reales para generar empleo calificado y encadenamientos productivos. Hoy, el modelo actual favorece que la renta minera salga sin dejar el desarrollo suficiente.

Respecto al Fondo de compensación del transporte público: El recorte del subsidio al transporte en el interior dejó en evidencia la profunda asimetría con el AMBA. Ciudades como Salta enfrentan una situación crítica para sostener un sistema de transporte accesible para sus ciudadanos. El federalismo no puede ser solo un discurso si en los hechos se consolidan estas injusticias.

En el proceso de destrucción de las políticas públicas nacionales la Salud y las derivaciones médicas desde el interior sufrieron un daño impactante: Los hospitales y centros de salud han sido despojados de los programas nacionales debidamente financiados y están a la resulta solo de presupuestos locales. No hay una política de refuerzo presupuestario nacional para sostener esa demanda. Lo mismo ocurre con el financiamiento de programas de vacunación y salud pública en zonas de difícil acceso.

Lo que le falta al Norte argentino

En la Educación superior y ciencia en el norte: El ajuste a las universidades impacta directamente en instituciones como la Universidad Nacional de Salta, que cumple una función social, científica y de contención que va más allá de la enseñanza. El recorte presupuestario y la falta de una política de federalización del conocimiento afectan el futuro de miles de jóvenes salteños.

Los Pueblos originarios y las zonas de frontera están totalmente al margen de la consideración nacional: La situación humanitaria en comunidades originarias del Chaco salteño sigue sin respuestas estructurales. Acceso al agua, salud, vivienda digna y derechos territoriales deben ser prioridad nacional. Además, la falta de una política de frontera para regiones como Salvador Mazza, Aguas Blancas o Tartagal, desprotege zonas sensibles desde lo sanitario, económico y en términos de seguridad, más allá de los anuncios de impacto mediático.

Un federalismo real o un país para pocos

El federalismo no puede limitarse a una distribución automática de fondos. Requiere concertación, planificación conjunta y equidad territorial. Hoy, la agenda del gobierno nacional parece girar exclusivamente alrededor del AMBA, la macroeconomía y las finanzas. El norte, y particularmente Salta, necesita estar en el centro del debate sobre el desarrollo del país.

Si la Argentina quiere dejar de ser un país de periferias, es hora de escuchar a las provincias. No con discursos vacíos, sino con políticas concretas, inversiones sostenidas y una visión estratégica de Nación.