SALTA – Faltan solo 4 meses para las elecciones nacionales y el tablero político en Salta ya comenzó a moverse. Entre los nombres que suenan con más fuerza aparecen el actual ministro de Gobierno, Ricardo Villada, luego un viejo conocido como el diputado nacional Pablo Outes. A la lista se suma el ministro de Infraestructura, Sergio Camacho y el exintendente de Rosario de la Frontera, Ignacio Jarsún.
Si bien son nombres que se manejan con mucha cautela, para ver la aceptación que tienen entre la sociedad, no generan expectativa ni cuentan con respaldo del salteño. Todos cargan con el peso de gestiones opacas, poco transformadoras, intrascendentes y en algunos casos, directamente cuestionadas. La columna Dicen por Ahí de El Intra Salta reveló los entretelones del oficialismo salteño.
Ricardo Villada es uno de los funcionarios más cercanos al gobernador Sáenz. Atraviesa un notorio desgaste por su rol en una gestión marcada por la falta de respuestas concretas. Aun así, tiene ganas de ser candidato, lo contó él mismo en más de una oportunidad. Pero claro, la decisión no depende de él.
También asoma la cabeza el exfuncionario y actual diputado Pablo Outes. Intenta posicionarse desde el Congreso pero arrastra críticas por su desempeño como coordinador de Enlace y Relaciones Políticas del Ejecutivo. El recuerdo que dejó en el Grand Bourg fue de una gestión burocrática que resolutiva.
El otro en la lista sería Sergio Camacho, que con su bajo perfil no logra despegar de una gestión de obras públicas que ha sido lenta y escasa frente a las urgencias estructurales de Salta. Además, aseguran que ya no ocupa el lugar privilegiado al lado del Gobernador.
Salta y el riesgo de elegir a un candidato potable
La última figura que aparece entre los candidateables, es el siempre dispuesto Ignacio Jarsún, actual presidente de la problemática empresa Aguas del Norte. Cada vez que le preguntan si le gustaría ser candidato responde que «si hay que ir, voy», pero prefiere evitarlo para poder quedarse y sacar a flote a la empresa que tiene a su cargo.
De acuerdo a lo publicado en el reconocido artículo periodístico, el evento para determinar a los candidatos habría sido el cumpleaños de la ciudad de Tartagal. Quienes estuvieron presentes se aseguraron, al menos, ser tenidos en cuenta. Mientras que aquellos que faltaron, como Jarsún, ya tendrían el pulgar para abajo.
Ninguno de los mencionados despierta verdadero entusiasmo entre los salteños. Para la comunidad de Salta, la danza de nombres no es más que un reciclaje de figuras que no han dado muestras de capacidad o liderazgo real en los últimos años.
La falta de renovación y de proyectos con visión de futuro alimentan un escenario donde la apatía ciudadana puede ser protagonista, tal como ocurrió en las elecciones del 11 de mayo, donde el ausentismo fue el gran ganador. Más que un problema electoral, lo que se expone es una crisis de representación que sigue sin resolverse.