SALTA – A un ya golpeado turismo provincial se le suma el accionar, muchas veces violento, de los trapitos. Salta es el blanco de aquellos que se consideran trabajadores informales y que, bajo la excusa de ganar un poco de dinero cuidado autos, amedrentan y hasta violentan a los turistas o incluso a los propios vecinos. Gonzalo Nieva hizo un fuerte pedido para comenzar a erradicarlos.
Durante su alocución en el Concejo Deliberante de Salta, manifestó: “En el radio de la ciudad, la aparición de esta suerte de actividad no regulada es contraria al marco normativo que trabajamos desde el Concejo”, advirtió Nieva, que ya habló de este tema en sesiones anteriores. Pero al parecer, nada cambia.
«El vecino no está obligado a pagar de ninguna manera ningún tipo de servicio, porque tampoco es una prestación de servicio. Pero lo hace porque se siente presionado, coaccionado, para evitar daños en su vehículo”, aseguró el concejal.
“Desde hace tiempo venimos trabajando en el Concejo sobre esto, pero es necesario que el Ejecutivo también actúe de forma coordinada», pidió Gonzalo Nieva. También remarcó que los mayores perjudicados terminan siendo los vecinos. Viven con miedo y siendo obligados a contribuir con un servicio que no es tal.
«Cada vez se manifiestan con mayor preocupación y están pidiendo ya, de manera enfática, soluciones concretas”, cuestionó el concejal capitalino. «Debemos intervenir sobre los proyectos que tenemos en tratamiento, y trabajar de manera ordenada y coordinada. Esta actividad ilegal requiere una intervención contundente del Estado».
Los reclamos que le llegan a Gonzalo Nieva
«Es una situación recurrente que los vecinos nos manifiestan, cuando hay algún espectáculo en la ciudad se da la proliferación de estos denominados trapitos. Entendemos que es una actividad ilegal», dijo Nieva, durante una entrevista con un medio de comunicación local.
La mayoría de los trapitos y limpiavidrios son personas en situación de indigencia y con consumo problemático de sustancias. Esto refleja el problema que representa la pobreza en Salta donde cientos de personas viven en situación de calle. Lejos de llevar un control e intentar mejorar la situación, la Municipalidad de Salta decidió llevar a cabo una persecución contra estas personas.