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Salta

Trabajo en Salta: Aseguran que la provincia perdió más de 15.000 empleos registrados

La provincia registró una caída del 4,7% en el empleo privado durante 2025 y perdió 588 empresas entre abril de ese año y abril de 2026.

Trabajo en Salta: Aseguran que la provincia perdió más de 15.000 empleos registrados
Trabajo en Salta: Aseguran que la provincia perdió más de 15.000 empleos registrados

(SALTA) Por Diego Nofal.- El trabajo en Salta se ha convertido en un espejismo que se desvanece con cada nuevo informe estadístico. La concejal Inés Bennassar encendió todas las alarmas al confirmar que la provincia perdió 15.752 puestos de trabajo registrados.

Esta cifra escalofriante no es un número frío ni una abstracción matemática, sino la radiografía de un drama humano que se vive en cada hogar salteño. Detrás de cada puesto perdido hay una familia que se acuesta sin saber si podrá llenar la mesa al día siguiente. La política, según Bennassar, debe poner el foco en el ser humano y no en las estadísticas macroeconómicas que poco alivian el hambre.

Mientras tanto, los datos oficiales confirman que el empleo privado en Salta cayó un 4,7% durante 2025, cerrando el año con apenas 122.400 trabajadores formales. La ciudad de Salta registró la tasa de desocupación más alta del Noroeste, alcanzando un preocupante 5,9% que equivale a unos 18.000 salteños sin trabajo.

La pérdida de empleadores es igualmente alarmante, ya que entre abril de 2025 y abril de 2026 desaparecieron 588 empresas registradas en todo el territorio provincial. Desde noviembre de 2023 hasta la fecha, la cifra asciende a casi 900 empleadores menos, lo que representa una baja del 5,4% en el tejido productivo local.

Los sectores más golpeados son el comercio y la construcción, donde la caída del consumo y los altos costos operativos hacen estragos. La concejal Bennassar invitó al gobierno nacional y a todos los legisladores a pedir federalismo y no privilegios para el Norte Grande. Sin embargo, sus palabras parecen chocar contra un muro de sordera oficial, mientras los salteños siguen esperando respuestas concretas.

La realidad es tozuda y se pasea por el centro de la ciudad mostrando persianas bajas y carteles de «se alquila». El trabajo en Salta no es solo un problema económico, sino un termómetro que mide la temperatura social de una provincia que se desangra.

Mientras los discursos oficiales hablan de reactivación, los números demuestran que la sangría de puestos laborales no se detiene. La pregunta que todos se hacen es cuándo dejarán de ser meras estadísticas para convertirse en una prioridad política real. Por ahora, el único dato cierto es que el desempleo crece y las soluciones brillan por su ausencia en el horizonte salteño.