SALTA – El turismo de Salta tiene las expectativas puestas en las vacaciones de invierno, pero el panorama es sombrío. La advertencia no proviene de analistas lejanos, sino de las propias voces del sector. Junio ya había encendido las alarmas con un desempeño flojo teniendo varios fines de semana largo. Y ahora las previsiones para julio no hacen más que profundizar ese diagnóstico negativo.
Mariana Farjat es delegada regional de la Asociación de Hoteles de Turismo, reconoció que desde el gremio habían anticipado un año difícil por los cambios económicos implementados por el gobierno de Javier Milei. Pero no imaginaron que el turismo sería el sector más perjudicado.
Uno de los grandes competidores que tuvieron durante la mitad del año, son las ofertas promocionales de Brasil. En más de una oportunidad se registraron casos que resultan más accesibles para el turista argentino que viajar dentro del país. Pero tampoco ayudan los elevados precios de los vuelos hacia Salta, ni el valor de los hospedajes en la ciudades turísticas locales. Esto termina siendo una barrera que desalienta al visitante nacional e internacional.
En más de una oportunidad se cuestionó la falta de promoción, la poca eficiencia del Ministerio de Turismo de Salta, a cargo de Manuela Arancibia se refleja en la preocupación de los hoteleros. Años anteriores, para esta fecha, los hoteles ya estaban colapsados. Si bien el contexto económico era otro, la promoción y las ganas de que Salta crezca en materia turística, eran reales y no una campaña de marketing.
A pesar del reconocido potencial turístico de Salta, la falta de estrategias para atraer al turista ha dejado al destino en clara desventaja frente a otras propuestas del mercado, tales como Jujuy. Años atrás, Salta era la elegida por sobre la provincia vecina. Pero ahora esa realidad se invirtió y, tristemente, La Linda no encuentra el rumbo turístico.
Hay que tener en cuenta que esta crisis no es solo un problema de hoteleros y operadores. Golpea de lleno a cientos de trabajadores y pequeñas economías regionales que dependen de la llegada de visitantes. La falta de planificación y apoyo se siente con mucha fuerte. Salta, con sus paisajes intactos pero con hoteles vacíos, resiste a un desinterés pocas veces visto.