SALTA – El exintendente de Rosario de Lerma y exdiputado provincial, Ignacio Jarsún, no quiere ser candidato a diputado nacional. Así de simple. Ruegos, reuniones a puertas cerradas y asados reservados con personajes clave del saencismo, no le mueven un pelo al presidente de Aguas del Norte.
Hasta ahora, Jarsún se mantiene firme su negativa a encabezar una lista en las elecciones de octubre. En un escenario donde Gustavo Sáenz necesita desesperadamente mostrar algo, o alguien, para intentar revalidar liderazgo, Jarsún aparece como “lo único potable” dentro de una gestión deslucida. Pero ni eso alcanza.
Los operadores oficiales y actuales funcionarios locales, Sergio Camacho, titiritero mayor del gabinete, y su inseparable escudero, Roberto Dib Ashur ya agotaron las estrategias para convencerlo. Según lo relata la columna Dicen por Ahí de El Intra Salta, le prometen que sería “un gran representante” en la Cámara Baja.
Una de las técnicas para seducir a Ignacio Jarsún es la constante repetición, casi como un mantra que, si quiere sostener su perfil alto, debe salir de la comodidad provincial. “El año que viene Aguas del Norte no va a tener actividad visible”, le insisten. Esto con el fin de proyectarle un futuro político más prometedor.
Ignacio Jarsún y su constante negativa que altera al Gobierno
Pese a su corta edad, Jarsún, que conoce el paño político y ya probó la exposición legislativa, prefiere mantenerse al margen. Su “no” no es negociable. Ni los elogios públicos ni las promesas de ser “el elegido” para 2027 logran torcerle el brazo. Aunque como se sabe, en política nada está definido.
La negativa de Jarsún no es solo una decisión personal, sino el síntoma de una crisis más profunda. Porque cuando “lo único que hay para mostrar” también decide bajarse, el problema no está en las candidaturas. Sino en el proyecto político que pretende sostenerlas.