SALTA – En el turbulento panorama político de Salta, Roque Cornejo emerge como figura estable. El flamante senador provincial por la capital, electo en junio bajo la sigla de LLA Salta, observa desde cierta distancia la tormenta. Mientras su partido se tambalea, su estrategia silenciosa comienza a dar frutos. Cornejo parece navegar con cautela entre las olas del escándalo.
El terremoto lo desató Pablo López, concejal electo también por LLA. Graves acusaciones de extorsión sexual y violencia de género cayeron sobre él. Estas denuncias sacudieron los cimientos del espacio libertario salteño. La credibilidad del partido se vio instantáneamente comprometida ante la opinión pública. La reacción inicial generó más dudas que certezas.
Emilia Orozco, figura visible de LLA Salta, apresuró un comunicado en video. En él invocó el principio de inocencia para López y pidió dejar actuar a la justicia. Sin embargo, apenas unas horas después, ejecutó un giro radical. Orozco anunció la expulsión del concejal López del partido. Esta decisión contradijo frontalmente su anterior defensa del principio de inocencia. La justicia, mencionada antes, quedó fuera de su razonamiento final.
Frente a esta volatilidad partidaria, Roque Cornejo eligió un camino distinto. El senador electo mantuvo un perfil notablemente bajo durante la crisis más aguda. No emitió declaraciones estridentes ni se sumó al caos comunicacional. Con la tranquilidad del abogado experimentado que es, prefirió esperar. Su silencio fue calculado, dejando pasar la turbulencia inicial sin mancharse.
Roque Cornejo sale a la cancha
Mientras el cadáver político de Pablo López se enfría, Cornejo planea su movimiento. Recién esta semana romperá su mutismo para dar sus primeras declaraciones formales. Su paciencia lo coloca en una posición de ventaja indiscutible dentro del desconcertado LLA Salta. Evitó las contradicciones flagrantes y la precipitación que dañaron a otros dirigentes. Su imagen pública permanece limpia de la chapucería partidaria.
Roque Cornejo sale paradójicamente fortalecido de este desastre interno. Su manejo prudente y distante del escándalo López contrasta con la inmadurez exhibida. La estrategia del silencio oportuno le permite ahora hablar desde una posición de relativa solvencia. En medio de las ruinas de la credibilidad de su partido, él es quien mejor parado queda. Su futuro político dentro de LLA Salta parece, por ahora, el más prometedor y estable.